Níscalos al ajillo

Esta mañana subí al monte a por setas y encontré un montón de sabrosos níscalos, que preparé al ajillo para cenar.
Los níscalos tienen todo el sabor y el olor de los pinares de los que proceden, y la mejor forma de elaborarlos es alterándolos lo menos posible, para evitar que pierdan su aroma.
Níscalos al ajillo
Esta mañana subí al monte a por setas y encontré un montón de sabrosos níscalos, que preparé al ajillo para cenar.
Los níscalos tienen todo el sabor y el olor de los pinares de los que proceden, y la mejor forma de elaborarlos es alterándolos lo menos posible, para evitar que pierdan su aroma.
Paso a paso
- 1
Limpiamos los níscalos para quitarles toda la tierra que les acompaña. Para ello no los sumergiremos en agua, para no quitarles el sabor, sino que lavaremos con las manos y un poco de agua la parte superior del sombrero, que es donde suele acumularse la tierra y hojarasca. También cortaremos la parte inferior del tallo. Descartaremos los que puedan estar estropeados.
- 2
Troceamos los níscalos.
- 3
Picamos el ajo y el perejil. Deben de ser frescos o, en su defecto, congelados, para que tengan todo su aroma. No es conveniente usar ajo en polvo o perejil seco.
- 4
Cubrimos de aceite virgen de oliva el fondo de una sartén y lo ponemos a calentar.
- 5
Doramos los ajos.
- 6
Añadimos los níscalos troceados, el perejil, sal y pimienta.
- 7
Rehogamos durante 5 minutos, tapándolos para que cuezan mejor, y removiendo de vez en cuando.
- 8
Cuando los níscalos estén tiernos los retiramos.
- 9
Emplatamos y servimos.
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