Carre de Cerdo con salsa barbacoa al malbec

No voy a contar -como acostumbro- una historia precursora de la receta. Este es un relato escrito a pedido de Tununa, a quien le conté lo siguiente. En la Embajada de México presentaron sus libros Sergio Bufano y Luisa Valenzuela. Bufano cuenta su experiencia de exilio y menciona ante una pregunta que no se contactó con el exilio español. Entonces comienzan los flashes que me remiten a otro tiempo, cuando apenas habíamos llegado a México. Teníamos cuatro hijos que debían continuar estudiando. Vivíamos a pocas cuadras del Colegio Madrid, muy prestigioso, fundado por el exilio español. Sabíamos que el exilio chileno obtuvo becas para sus hijos en el Colegio. Pero nosotros no teníamos atrás nuestro apoyándonos a la Internacional Socialista y la Democracia cristiana y sus gobiernos europeos como los chilenos.
Las primeras gestiones fracasaron. No tenían lugar ni becas para nosotros.
Al contrario de Bufano, inmediatamente pensé en el viejo exilio español. Y allí fuimos. A un café del centro del DF donde se reunían para hablar y calcular cuánto tiempo más aguantarían a Franco. Como lo hacían desde décadas. Me presente en una mesa, y les dije. Hace años ustedes llegaron a Argentina y nosotros les dimos una mano. Ahora nosotros necesitamos esa mano. Increíblemente, nos arreglaron una cita con DON JESUS SILVA HERZOG, una gran figura mexicana, artífice de la expropiación petrolera de Cárdenas, y miembro del CD del Madrid. Recuerdo todavía la imagen de cuando entramos a su oficina. El escritorio daba contra una ventana en la que a contraluz se recortaba la silueta del prócer, un hombrón con gruesos anteojos de operado de cataratas. Nos escucha, se levanta en toda su estatura y mirándonos como si se dirigiera a una multitud dice. "Dr. Lorenzana (un apellido frecuente en México que siempre me lo atribuían) siempre tienen lugar en este país los hombres que prefieren morir de pie a vivir de rodillas. Bienvenido a México. Cuente con las becas para sus hijos".
Y me lo decía a mí, que no soy nadie, una gran figura histórica.
Lo escribo y siento la misma emoción que entonces.
Mis hijos estudiaron en el Madrid y en otros lados; los mayores terminaron sus carreras universitarias.
Pasa el tiempo. Nunca voy a olvidar a Don Jesús Silva Herzog, a su generosidad que es la de México.
Tununa Mercado y Noe Jitrik nos acogieron en la Comisión Argentina de Solidaridad donde armamos nuestra familia ampliada postiza, nuestros compañeros de exilio. Cuando Tununa me dijo que no tenía esta historia, que debía escribirla, no pude menos que hacerlo. Por eso se la dedico.
Y hay quienes todavía preguntan porqué somos Argenmex.
Que viva México.
Carre de Cerdo con salsa barbacoa al malbec
No voy a contar -como acostumbro- una historia precursora de la receta. Este es un relato escrito a pedido de Tununa, a quien le conté lo siguiente. En la Embajada de México presentaron sus libros Sergio Bufano y Luisa Valenzuela. Bufano cuenta su experiencia de exilio y menciona ante una pregunta que no se contactó con el exilio español. Entonces comienzan los flashes que me remiten a otro tiempo, cuando apenas habíamos llegado a México. Teníamos cuatro hijos que debían continuar estudiando. Vivíamos a pocas cuadras del Colegio Madrid, muy prestigioso, fundado por el exilio español. Sabíamos que el exilio chileno obtuvo becas para sus hijos en el Colegio. Pero nosotros no teníamos atrás nuestro apoyándonos a la Internacional Socialista y la Democracia cristiana y sus gobiernos europeos como los chilenos.
Las primeras gestiones fracasaron. No tenían lugar ni becas para nosotros.
Al contrario de Bufano, inmediatamente pensé en el viejo exilio español. Y allí fuimos. A un café del centro del DF donde se reunían para hablar y calcular cuánto tiempo más aguantarían a Franco. Como lo hacían desde décadas. Me presente en una mesa, y les dije. Hace años ustedes llegaron a Argentina y nosotros les dimos una mano. Ahora nosotros necesitamos esa mano. Increíblemente, nos arreglaron una cita con DON JESUS SILVA HERZOG, una gran figura mexicana, artífice de la expropiación petrolera de Cárdenas, y miembro del CD del Madrid. Recuerdo todavía la imagen de cuando entramos a su oficina. El escritorio daba contra una ventana en la que a contraluz se recortaba la silueta del prócer, un hombrón con gruesos anteojos de operado de cataratas. Nos escucha, se levanta en toda su estatura y mirándonos como si se dirigiera a una multitud dice. "Dr. Lorenzana (un apellido frecuente en México que siempre me lo atribuían) siempre tienen lugar en este país los hombres que prefieren morir de pie a vivir de rodillas. Bienvenido a México. Cuente con las becas para sus hijos".
Y me lo decía a mí, que no soy nadie, una gran figura histórica.
Lo escribo y siento la misma emoción que entonces.
Mis hijos estudiaron en el Madrid y en otros lados; los mayores terminaron sus carreras universitarias.
Pasa el tiempo. Nunca voy a olvidar a Don Jesús Silva Herzog, a su generosidad que es la de México.
Tununa Mercado y Noe Jitrik nos acogieron en la Comisión Argentina de Solidaridad donde armamos nuestra familia ampliada postiza, nuestros compañeros de exilio. Cuando Tununa me dijo que no tenía esta historia, que debía escribirla, no pude menos que hacerlo. Por eso se la dedico.
Y hay quienes todavía preguntan porqué somos Argenmex.
Que viva México.
Paso a paso
- 1
Lista de ingredientes 1. El carre de cerdo cortado grueso. El aspecto es sensacional.
- 2
2. Ketchup
- 3
3. Miel y vinagre
- 4
4. Pimentón ahumado
- 5
5. Azúcar morena
- 6
6. Puré de tomate
- 7
Una vez que tenemos todos los ingredientes de la receta, picamos el ajo y la cebolla
- 8
Luego, poner 3 cucharadas de aceite de oliva en una olla, agregar el ajo y la cebolla. Freir hasta que blanqueen.
- 9
Cuando está listo, agregar todos los ingredientes. Los distinguimos por su color.
- 10
Cocinar primero a fuego alto, cuando comienza a hervir, fuego mínimo alrededor de 15 a 20 minutos. Gorgotea desde el comienzo. Aquí la salsa ya está hecha.
- 11
La carne condimentada y apenas pintada con la salsa en el mismo recipiente se hornea por 30 minutos. En el plato se recubren de salsa.
- 12
Caramelizo con miel gajos de mandarina, rebanadas de banana y tiritas de morron verde. No es que sea raro para elegir el acompañamiento. Llueve, hace frío y es domingo. Me las arreglo con lo que tengo para agregar color y sabor al plato. Me adelanto, porque escribo después de comerlo. ES MUY BUENO. Claro, planeaba acompañar con papas natural, oliva y pimentón dulce.
- 13
Como ven el plato queda muy bien con este acompañamiento. Y el sabor (adelántandome de nuevo por impaciente) TAMBIEN MUY BUENO.
- 14
Oh, no !!! Mi deseo se materializó y aquí están las papas con pimentón y oliva acompañando a la carne..
- 15
Que bien queda el plato !!! Y ahora, cuál como?
- 16
No sé porque me hago problema. Como primero uno y dejo el otro para la cena. Me siento, comienzo a comer. Miro el televisor. Voy a prenderlo para mirar los últimos capítulos de los Borgia, y comer pacíficamente. De fondo oigo la lluvia.
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Una medida de vino y... SALUD.
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