Sandía Golosa

Bueno, pues ya está aquí, ya es la tercera o cuarta ola de este año, y hace un calor de mil pares. Estoy comenzando a hostilizarme con el planeta (en general) y, además, no me soporto.
El calor acaba con todo lo bueno que hay en mí: supuro mala leche y malos pensamientos pero estoy tan agotada que no soy capaz de verbalizarlo —lo mismo me enveneno—. Y es que cuando hace calor no soy capaz de hacer nada, se me quita hasta el hambre, se me quitan las ganas de todo, sólo quiero estar tirada de cualquier manera en casa…
Además cuando duermo con calor entro en bucle, y es que me duermo y sueño que estoy durmiendo y que paso calor y que me despierto del calor que tengo y, efectivamente me despierto para comprobar que estaba durmiendo con calor. Y así una y otra vez —toda la noche en bucle sudoroso—. (Sí, el problema de vivir por estos lares, es que lo del aire acondicionado es casi exclusivo del coche).
Y para colmo, el calor acaba con cualquier posibilidad de estilo o femineidad por mi parte. En invierno disimulo, parece que voy conjuntada, me subo a los tacones, la bufanda me tapa y si la camisa está un pelín arrugada da igual porque se lleva el jersey encima...pero en verano, estoy vendida. Lo que tengo es lo que se vé, no hay donde esconderse.
—14ª Semana del Delantal de Cookpad '26-
#DelantalCookpad2026
Sandía Golosa
Bueno, pues ya está aquí, ya es la tercera o cuarta ola de este año, y hace un calor de mil pares. Estoy comenzando a hostilizarme con el planeta (en general) y, además, no me soporto.
El calor acaba con todo lo bueno que hay en mí: supuro mala leche y malos pensamientos pero estoy tan agotada que no soy capaz de verbalizarlo —lo mismo me enveneno—. Y es que cuando hace calor no soy capaz de hacer nada, se me quita hasta el hambre, se me quitan las ganas de todo, sólo quiero estar tirada de cualquier manera en casa…
Además cuando duermo con calor entro en bucle, y es que me duermo y sueño que estoy durmiendo y que paso calor y que me despierto del calor que tengo y, efectivamente me despierto para comprobar que estaba durmiendo con calor. Y así una y otra vez —toda la noche en bucle sudoroso—. (Sí, el problema de vivir por estos lares, es que lo del aire acondicionado es casi exclusivo del coche).
Y para colmo, el calor acaba con cualquier posibilidad de estilo o femineidad por mi parte. En invierno disimulo, parece que voy conjuntada, me subo a los tacones, la bufanda me tapa y si la camisa está un pelín arrugada da igual porque se lleva el jersey encima...pero en verano, estoy vendida. Lo que tengo es lo que se vé, no hay donde esconderse.
—14ª Semana del Delantal de Cookpad '26-
#DelantalCookpad2026
Pasos de la receta
- 1
Abrimos la sandía por la mitad. Y con ayuda de la cuchara francesa, sacamos la sandía en bolitas —necesitamos solo la mitad—, el resto de sandía la trituramos para tener “zumo de sandía”.
- 2
Rellenamos una de las mitades de la sandía con las bolitas y mientras habremos hidratado las láminas de gelatina en agua fría, las escurrimos, y las disolvemos en el zumo de sandía. Echamos la mezcla sobre la mitad de la sandía rellena. Y reservamos en la nevera. (Nosotros la dejamos toda la noche).
- 3
Para servir, la partimos en rodajas como cualquier sandía.
- 4
A disfrutar!
Consejos
—Se puede emplear gelatina de sabores para darle un toque.
—Se puede añadir hojas de hierbabuena para darle cierto frescor.
Palabra clave
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