Lentejas (de la tita María)

Mi tita María, era una mujer con carácter, emprendedora, sin miedo a nada y que lo perdió todo. Seguramente, si su época hubiera sido ésta, muchos la habrían definido como feminista, pero en realidad, no fue más que una mujer que luchó por sus derechos, como había visto hacer, y que nunca se dejó avasallar.
Mi tita María —que, era la hermana mayor de mi iaia Paquita— siempre fue la ‘cocinillas’ de la familia, los que la envidiaban decían que era porque sus comidas estaban hechas sólo para dos comensales (su marido, el Tío Pepe, y ella), por lo que cuando éramos más en su mesa, la comida llegaba sólo para mojar los labios, y se convertía en todo un manjar.... pero era mentira. Tenía un don en la cocina, y lo dejaba patente en sus platos. Y, para mi, uno de sus platos estrella, fueron las lentejas... que debo decir, que mejoraron —aún más, si cabe— cuando cambio el chorizo de supermercado, por el gallego casero.
Lentejas (de la tita María)
Mi tita María, era una mujer con carácter, emprendedora, sin miedo a nada y que lo perdió todo. Seguramente, si su época hubiera sido ésta, muchos la habrían definido como feminista, pero en realidad, no fue más que una mujer que luchó por sus derechos, como había visto hacer, y que nunca se dejó avasallar.
Mi tita María —que, era la hermana mayor de mi iaia Paquita— siempre fue la ‘cocinillas’ de la familia, los que la envidiaban decían que era porque sus comidas estaban hechas sólo para dos comensales (su marido, el Tío Pepe, y ella), por lo que cuando éramos más en su mesa, la comida llegaba sólo para mojar los labios, y se convertía en todo un manjar.... pero era mentira. Tenía un don en la cocina, y lo dejaba patente en sus platos. Y, para mi, uno de sus platos estrella, fueron las lentejas... que debo decir, que mejoraron —aún más, si cabe— cuando cambio el chorizo de supermercado, por el gallego casero.
Paso a paso
- 1
En una olla grande, añadimos las lentejas, la cabeza de ajo y el tomate -enteros-, los chorizos (tal cual están en el envase, sin pinchar ni cortar), las hojas de laurel, un buen chorrito de aceite y agua suficiente. Cocinamos a fuego medio alto. Y cuando comience a hervir, bajamos un poquito el fuego, y las dejamos, que se vayan haciendo, removiendo, periódicamente. El tomate se irá rompiendo, pero la cabeza de ajo, quedará entera, y la retiraremos antes de servir.
- 2
Picamos la cebolla, y en una sartén, con abundante aceite también, las comenzamos a dorar; cuando empiecen a estar transparentes, le añadimos el pimentón dulce y el picante, un poquito de sal, y removemos, para que los sabores se integren. Dejamos al fuego medio unos 5 minutos más. Y apagamos.
- 3
Añadimos la cebolla a la olla de las lentejas. Removemos bien, para que todo se mezcle. Y cocinamos durante 5 minutos más.
- 4
Y a disfrutar de esta delicia!
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