Mi borsch frío de primavera

Cada uno de nosotros tenía -tiene- algo que le indica que llegó la primavera. Para mí era el florecer de los aromos de la calle de mi infancia en Trenque Lauquen. Para Graciela era cuando los jacarandas se cubrían de color. Esta primavera demoró en llegar para mí. Recién esta semana me golpeó el cielo despejado, y vi por primera vez en meses el sol nuevo, los verdes relucientes, que me había negado a ver sin saberlo. Descubrí asombrado que habían florecido los jacarandas y recordé. Recordé que con los primeros calores se preparaba en casa el borsch frío que tomábamos a la tardecita mirando atardecer. Diez años de ausencia, diez años sin esta ceremonia celebratoria. Junte lo que recordaba de Graciela con lo que consulte con el primo Pablo, heredero de la tradición gastronómica de los Paley. E hice mi sopa de primavera, el borsch frío para compartirlo con mis hijos y con ustedes, amigos de Cookpad.
Mi borsch frío de primavera
Cada uno de nosotros tenía -tiene- algo que le indica que llegó la primavera. Para mí era el florecer de los aromos de la calle de mi infancia en Trenque Lauquen. Para Graciela era cuando los jacarandas se cubrían de color. Esta primavera demoró en llegar para mí. Recién esta semana me golpeó el cielo despejado, y vi por primera vez en meses el sol nuevo, los verdes relucientes, que me había negado a ver sin saberlo. Descubrí asombrado que habían florecido los jacarandas y recordé. Recordé que con los primeros calores se preparaba en casa el borsch frío que tomábamos a la tardecita mirando atardecer. Diez años de ausencia, diez años sin esta ceremonia celebratoria. Junte lo que recordaba de Graciela con lo que consulte con el primo Pablo, heredero de la tradición gastronómica de los Paley. E hice mi sopa de primavera, el borsch frío para compartirlo con mis hijos y con ustedes, amigos de Cookpad.
Paso a paso
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Ingredientes I: remolacha sin las hojas, huevos, limones
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Ingredientes II: crema de leche, azúcar, sal. Una austera sopa fría de los pueblos pobres de Europa, que hacían el milagro de celebrar la vida arrancando los mejores sabores de lo poco que tenían. En la versión originaria nuestra, ni siquiera tenía huevos, que agregue a instancias de Pablo.
- 3
Ingredientes III: confieso mi culpa, agregue pimienta, sales especiales son diversos sabores, hiervas, ajo, que dieron un sabor también especial, ligeramente diferente
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Hervir la remolacha en el agua. Demora entre 20 o 30 minutos según sea el tamaño de las remolachas. Aconsejo cortarlas para que no pasen de los 20 minutos.
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Mientras se hace la remolacha, exprimir los limones. Mi afán modernizador claudicó y use un exprimidor manual, que completaba apretándolos con la mano y un tenedor.
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Descansar mientras se enfría la la remolacha afuera del agua de cocción, que se reserva. Una vez enfriada, pongo la remolacha en la olla, y la proceso hasta que queda como rallada.
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Agregar ahora azúcar y el jugo de limón. La cantidad aproximada es de cuatro cucharadas de azúcar y el jugo de tres limones. Aconsejo comenzar por la mitad, y agregar de a poco hasta que tenga el gusto ácido-dulce característico. La foto muestra la mezcla con la cuchara de madera y la procesadora.
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Añadir los huevos batidos aparte, y luego poner a calentar la sopa para cocerlo, como si fueran "a la reina". Tiene como objetivo darle cuerpo al borsch. Agrego la crema. Se veía tan lindo todo rojo.
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Listo. El borsch en su olla, listo para ir la heladera
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De la olla ya frío.... a...
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Mi plato. Y, tengo que probarlo. Lo acompaño con mi pan de sabor a primavera, queso gruyere y de hierbas, así como de trozos de chistorra de Tandil. Y el infaltable malbec para brindar por la vida. Le jaim. Shanato va.
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No resistí poner otra foto. Pero no otro vaso de vino. Es el mismo.
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