Mi postre de quesadillas con uvas y mozzarela

No podía ser que el almuerzo mexicano-argenmex de quesadillas con berenjenas terminara sin un postre. Lo hice, pero más tarde, para la hora del té.
LA GITANITA VIRGEN
Esta historia, como todas las que cuento, son verdaderas. Ocurrieron en algún momento de mi larga y azarosa vida.
Esta transcurre un tiempo después en que me convirtiera en médico de confianza de los gitanos.
En una ocasión abro la puerta del consultorio y veo en la sala de espera a dos gitanas maduras y a una gitanita. Pasan, nos sentamos. Sucede, me cuentan mamá y tía de la jovencita, que un gitano se jacta de haberla seducido.
Vienen a que la examine y les diga si es cierto.
Lo hago. Me siento en mi escritorio, y les digo que la gitanita es virgen. Que pueden estar tranquilas.
Pasan un par de años. Por un motivo cualquiera la mamá vuelve al consultorio. Me cuenta que la gitanita se casó, que el gitano tuvo que irse de la tribu.
Se despide y me dice. Doctor, usted me mintió. Mi hija no era virgen.
"Señora, que quiere que le diga."
No quise o ni supe decirle que nunca permitiría que el gitano ensuciara con su machismo a la gitanita. Que nunca haría que fuera objeto de maledicencia alguna.
Sólo me miró, como si lo entendiera.
Volvió otras veces.
Mi postre de quesadillas con uvas y mozzarela
No podía ser que el almuerzo mexicano-argenmex de quesadillas con berenjenas terminara sin un postre. Lo hice, pero más tarde, para la hora del té.
LA GITANITA VIRGEN
Esta historia, como todas las que cuento, son verdaderas. Ocurrieron en algún momento de mi larga y azarosa vida.
Esta transcurre un tiempo después en que me convirtiera en médico de confianza de los gitanos.
En una ocasión abro la puerta del consultorio y veo en la sala de espera a dos gitanas maduras y a una gitanita. Pasan, nos sentamos. Sucede, me cuentan mamá y tía de la jovencita, que un gitano se jacta de haberla seducido.
Vienen a que la examine y les diga si es cierto.
Lo hago. Me siento en mi escritorio, y les digo que la gitanita es virgen. Que pueden estar tranquilas.
Pasan un par de años. Por un motivo cualquiera la mamá vuelve al consultorio. Me cuenta que la gitanita se casó, que el gitano tuvo que irse de la tribu.
Se despide y me dice. Doctor, usted me mintió. Mi hija no era virgen.
"Señora, que quiere que le diga."
No quise o ni supe decirle que nunca permitiría que el gitano ensuciara con su machismo a la gitanita. Que nunca haría que fuera objeto de maledicencia alguna.
Sólo me miró, como si lo entendiera.
Volvió otras veces.
Paso a paso
- 1
Ingredientes I: Tortilla, uvas, mozzarela
- 2
Paso 0: había olvidado esta foto, y no quise rectificar todos los números. Ley del menor esfuerzo. El cero también existe, decía la canción. O era el sur también existe? Les presento la tortilla, las uvas y al azúcar.
- 3
Paso I: Poner en la tortillas las uvas, el queso y el azúcar. Las uvas y el queso estaban cortados desde mediodía, por lo que no tuve que hacer ese paso.
- 4
Paso II: Espolvoreo la canela. La muestro en la misma foto, por no hacer la foto separada antes. Pereza, que le dicen.
- 5
Paso III: la quesadilla doblada, apretada aplastando las uvas (algo, no se dejan, pero la altura disminuye, que es lo que buscaba). Está ya en al Essen Flip. La experiencia anterior fue muy buena.
- 6
Paso IV: sacarla de la Essen AL CASI MINUTO DE CADA LADO SI YA SE CALENTO AL MAXIMO. NADA DE CINCO MINUTOS O TENDRAN CARBONCITOS.
- 7
Paso V: Ya afuera, en el plato en que la voy a servir. Es inevitable que se escapen algunas uvas. Comerlas aisladas. Son muy ricas.
- 8
Paso VI: Servirlas con el té. En la portada ya está cortada. Cuando escribo esto, también comida. Buenísima. La recomiendo.
- 9
Ahora sí, Agustín con el regalo de su abuelo rendido a sus pies.
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