La Ciabatta y los Amores que Tardan

Hay panes que se amasan en una tarde. Y hay otros que exigen paciencia. Mi ciabatta pertenece a los segundos. Durante más de 27 horas no parece pasar demasiado: una mezcla simple, tiempos largos, esperas silenciosas. Pero en realidad, por dentro, todo está ocurriendo.
Siempre pensé que se parece a esos amores a la distancia que no pueden construirse con la urgencia de los mensajes instantáneos. Necesitan constancia. Necesitan creer cuando todavía no hay resultados visibles. Necesitan atravesar momentos de duda, de cansancio y, a veces, de lágrimas.
La ciabatta también tiene su ritual. Los primeros 25 minutos transcurren en un horno a 180 grados, acompañada por una fuente con agua. Ese vapor protege, abraza y permite que la masa siga creciendo. Como las palabras que sostienen una relación cuando los kilómetros separan más de lo que uno quisiera.
Después llega el tiempo de definirse. La corteza se endurece. La estructura se afirma. Lo que parecía frágil demuestra su verdadera fortaleza. Y entonces aparece el milagro: un pan lleno de aire, de espacios, de vida. Una pieza única que sólo existe porque alguien decidió esperar.
Quizás por eso me gusta tanto hacer ciabatta. Porque me recuerda que las mejores cosas rara vez nacen de la prisa. Que la profundidad necesita tiempo. Que la firmeza se construye después de atravesar el calor. Y que, como en la vida misma, las historias más valiosas suelen tener una corteza dura por fuera, pero un interior lleno de aire, de memoria y de alma.
La Ciabatta y los Amores que Tardan
Hay panes que se amasan en una tarde. Y hay otros que exigen paciencia. Mi ciabatta pertenece a los segundos. Durante más de 27 horas no parece pasar demasiado: una mezcla simple, tiempos largos, esperas silenciosas. Pero en realidad, por dentro, todo está ocurriendo.
Siempre pensé que se parece a esos amores a la distancia que no pueden construirse con la urgencia de los mensajes instantáneos. Necesitan constancia. Necesitan creer cuando todavía no hay resultados visibles. Necesitan atravesar momentos de duda, de cansancio y, a veces, de lágrimas.
La ciabatta también tiene su ritual. Los primeros 25 minutos transcurren en un horno a 180 grados, acompañada por una fuente con agua. Ese vapor protege, abraza y permite que la masa siga creciendo. Como las palabras que sostienen una relación cuando los kilómetros separan más de lo que uno quisiera.
Después llega el tiempo de definirse. La corteza se endurece. La estructura se afirma. Lo que parecía frágil demuestra su verdadera fortaleza. Y entonces aparece el milagro: un pan lleno de aire, de espacios, de vida. Una pieza única que sólo existe porque alguien decidió esperar.
Quizás por eso me gusta tanto hacer ciabatta. Porque me recuerda que las mejores cosas rara vez nacen de la prisa. Que la profundidad necesita tiempo. Que la firmeza se construye después de atravesar el calor. Y que, como en la vida misma, las historias más valiosas suelen tener una corteza dura por fuera, pero un interior lleno de aire, de memoria y de alma.
Paso a paso
- 1
En un bowl colocar la harina, la levadura, el aceite, agua y la sal. Mezclar con una cuchara para no usar las manos y dejar reposar 30' tapada con un repasador para primer leudado
- 2
Luego de los 30' humedecer y hacer pliegues al medio, y al medio cómo si fuese un libro. Y volver a dejar reposar tapado, por 30'.
- 3
Este procedimiento se realiza 4 veces en total. Es decir durante 2 horas.
- 4
Luego de la última. Cubrir con un film o nailon de cocina. Y llevar a la heladera por 24 horas. Sin tocarla
- 5
Encender el horno y esperar que la temperatura llegue a 180/200° dependiendo de cada horno. Luego cubrir con harina una mesada o mesa. Volcar la masa leudada. Yo la separé agregando un poco de harina, en dos mitades alargadas en una fuente enharinada.
- 6
Llevar al horno una fuente con agua y en el estante superior colocar la masa separada. Por 25' en esta cocción húmeda.
- 7
Una vez quitada la fuente con agua, cocinar 25' más hasta que esté dorado el pan. Quitarlo del horno y apagar el horno. Dejar 15' que descanse
- 8
A disfrutar la delicia de esta pareja.
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