Tosta de queso cremoso con huevos revueltos

Es curioso el momento en el que vivimos. Es esta época en la que parece que lo que te define no es sólo lo que eres, sino lo que implican tus actitudes, tus gustos, tus preferencias o tus manías para los demás. Y yo me niego a vivir así. A mí me gusta pensar que se puede ser aficionado al fútbol y ser civilizado, culto y educado; que se puede ser vegetariano y no estar todo el día dando lecciones de superioridad moral, o comer carne y adorar la leche y, no ser un asesino de animales; que te puede doler una desgracia más que otra, una pérdida más que otra, una víctima más que otra —y es más, es lo lógico—; que se puede ver una película sin mujeres y no ofenderse, y eso no significa que no seas feminista; que se puede decir que la izquierda es un desastre y no ser un facha…
Y es que creo que se pueden —y se deben— tener miles de aristas y miles de lados ( y cuantos más, mejor).
Lo que me parece absurdo, y hasta aburrido, poco creíble e increíblemente falso es ir por la vida de blanco o de negro, de un bando o del otro, de pares o nones... Debemos ser de colores, y hasta olvidarnos de la gran franja de grises.
Tosta de queso cremoso con huevos revueltos
Es curioso el momento en el que vivimos. Es esta época en la que parece que lo que te define no es sólo lo que eres, sino lo que implican tus actitudes, tus gustos, tus preferencias o tus manías para los demás. Y yo me niego a vivir así. A mí me gusta pensar que se puede ser aficionado al fútbol y ser civilizado, culto y educado; que se puede ser vegetariano y no estar todo el día dando lecciones de superioridad moral, o comer carne y adorar la leche y, no ser un asesino de animales; que te puede doler una desgracia más que otra, una pérdida más que otra, una víctima más que otra —y es más, es lo lógico—; que se puede ver una película sin mujeres y no ofenderse, y eso no significa que no seas feminista; que se puede decir que la izquierda es un desastre y no ser un facha…
Y es que creo que se pueden —y se deben— tener miles de aristas y miles de lados ( y cuantos más, mejor).
Lo que me parece absurdo, y hasta aburrido, poco creíble e increíblemente falso es ir por la vida de blanco o de negro, de un bando o del otro, de pares o nones... Debemos ser de colores, y hasta olvidarnos de la gran franja de grises.
Paso a paso
- 1
Tostamos las rebanadas de pan por ambos lados.
- 2
En la sartén con una gota de aceite, echamos los huevos, con una pizca de sal y pimienta, y los removemos hasta que cuajen.
- 3
Mientras untamos el queso crema sobre las rebanadas. Ponemos el huevo revuelto sobre esta y espolvoreamos el orégano.
- 4
A disfrutar!
Trucos
—se puede añadir cualquier especia también al queso crema.
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