Pasta con trufa negra y queso pecorino

El otro día volví a escuchar una vieja historia … trata de un hombre, que estaba hospitalizado por una intervención quirúrgica en los ojos y, que debía llevarlos vendados durante los días de internamiento. Enfadado por estar ciego, se quejaba amargamente por esos días robados. Su compañero de habitación, para tranquilizarlo, le explicó que él se iría pronto, que veía perfectamente y, que los días que compartieran juntos, le contaría absolutamente todo lo que viese a través de la ventana, que tenían la suerte que daba a un parque. Y así, día tras día, le explicó con minuciosidad que el parque estaba lleno de niños con sus madres, que los árboles abarcaban todos los colores que pudiese imaginar, que las parejas paseaban felices y se arrullaban, que había hombres y mujeres paseando perros …. Le describió todo, hora tras hora, sin ahorrar detalle. En la habitación sólo se oía su voz, hasta que llegó el día de quitarle las vendas e irse a su casa.
Semanas después, tras una revisión, quiso ir a darle las gracias a su compañero por hacerle más fáciles esos días tan grises. Pero la habitación estaba vacía, le informaron que había muerto el día anterior; perplejo, quiso mirar el parque que tan bien le había descrito su amigo, pero por la ventana sólo se veía una pared de ladrillos blancos.
(Sumamos esta receta a la temática: Revista
Cookpad de enero, proponiendo esta sencilla receta).
Pasta con trufa negra y queso pecorino
El otro día volví a escuchar una vieja historia … trata de un hombre, que estaba hospitalizado por una intervención quirúrgica en los ojos y, que debía llevarlos vendados durante los días de internamiento. Enfadado por estar ciego, se quejaba amargamente por esos días robados. Su compañero de habitación, para tranquilizarlo, le explicó que él se iría pronto, que veía perfectamente y, que los días que compartieran juntos, le contaría absolutamente todo lo que viese a través de la ventana, que tenían la suerte que daba a un parque. Y así, día tras día, le explicó con minuciosidad que el parque estaba lleno de niños con sus madres, que los árboles abarcaban todos los colores que pudiese imaginar, que las parejas paseaban felices y se arrullaban, que había hombres y mujeres paseando perros …. Le describió todo, hora tras hora, sin ahorrar detalle. En la habitación sólo se oía su voz, hasta que llegó el día de quitarle las vendas e irse a su casa.
Semanas después, tras una revisión, quiso ir a darle las gracias a su compañero por hacerle más fáciles esos días tan grises. Pero la habitación estaba vacía, le informaron que había muerto el día anterior; perplejo, quiso mirar el parque que tan bien le había descrito su amigo, pero por la ventana sólo se veía una pared de ladrillos blancos.
(Sumamos esta receta a la temática: Revista
Cookpad de enero, proponiendo esta sencilla receta).
Paso a paso
- 1
Cocemos la pasta en agua, con sal y un poco de aceite, y la sacamos y escurrimos cuando esté al dente.
Mientras rallamos el queso y las trufas negra. - 2
En una sartén, ponemos la nata con un poquito de aceite y cuando
comiencen a salir burbujas, agregamos el queso y gran parte de la trufa rallada y dejamos cocinar un minuto más. - 3
Mezclamos la salsa con la pasta y, servimos inmediatamente.
- 4
A disfrutar!
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