Patatas fritas crujientes

Unas patatas fritas caseras, doradas por fuera y tiernas por dentro. El lavado para retirar el exceso de almidón, el secado y la doble fritura ayudan a conseguir una textura más crujiente.
Patatas fritas crujientes
Unas patatas fritas caseras, doradas por fuera y tiernas por dentro. El lavado para retirar el exceso de almidón, el secado y la doble fritura ayudan a conseguir una textura más crujiente.
Pasos de la receta
- 1
Primero vamos a pelar las patatas cuando estén peladas, la cortamos en taquitos de un centímetro para hacerlas palos, más o menos de aproximadamente 1 cm de grosor, que tengan un tamaño parecido para que se cocinen de manera uniforme.
- 2
Vale ahora vamos a limpiar las patatas en agua. Coloca las patatas en un recipiente con agua fría. Enjuágalas y cambia el agua varias veces. Ponemos en una olla y vamos echando agua y vamos cambiando hasta que veamos que el agua queda totalmente clara como se aprecia en la foto.
- 3
Lo ponemos a calentar a partir de que veamos que está hirviendo unos 5 minutos desde que el agua empiece a hervir. Deben ablandarse ligeramente, pero sin romperse. Escúrrelas con cuidado y sécalas muy bien con papel de cocina o un paño limpio. Es importante eliminar la humedad antes de introducirlas en el aceite.
- 4
Lo pasamos a una sartén con aceite de oliva o aceite de girasol, Calienta abundante aceite a unos 150–160 °C y fríe las patatas por tandas durante 5–6 minutos, sin dejar que se doren demasiado. Retíralas y déjalas reposar durante unos 10 minutos. Sube la temperatura del aceite a unos 180 °C y fríe nuevamente las patatas durante 2–3 minutos, hasta que estén doradas y crujientes. Quedan crujientes de verdad y muy ricas
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