
En la cocina soy ocurrente, intuitiva y un poco rebelde con las recetas. Me gusta cocinar lo más natural posible, eligiendo los ingredientes no solo por su sabor, sino por lo que le aportan a mi cuerpo y a mi bienestar. Siempre estoy pensando: ¿esto me nutre, me sana, me hace bien?
No suelo seguir recetas al pie de la letra… me cuesta. Pero me encanta experimentar, probar combinaciones nuevas y, sobre todo, compartir. Para mí, cocinar es un acto de amor: hacia mí y hacia los que quiero. Me llena el alma preparar algo casero, cuidado y con intención.
Eso sí: no me ato a la perfección ni a lo “100% natural” todo el tiempo. Cada tanto, me regalo una buena torta "full plomo", con todo lo que tiene que tener, y la disfruto sin culpa. Porque el placer también es parte del bienestar.
Mi cocina es así: consciente, libre, amorosa y real.




