
Mi nombre es Mateo Ignacio y la cocina es parte de mi sangre. Vengo de una larga genealogía de cocineros y cocineras que me enseñaron que la comida no solo alimenta el cuerpo, sino también el alma y los recuerdos.
Del lado de mi papá, Roberto Carlos Sánchez, heredé el amor por los fuegos fuertes y los sabores de campo. Él es un asador excepcional, de esos que preparan los asados más ricos, el pastel de papa, la tarta de choclo, el guiso de fideos, el pollo a la parrilla y el pollo al disco que hacen agua la boca.
Mi mamá, Mirtha Esther Zapata, es la reina de los guisos reconfortantes: su locro argentino es inolvidable, al igual que su estofado, las papas fritas en rodajas bien crocantes, y las compotas de fruta que endulzan cualquier día.
Mis abuelos paternos también dejaron su huella. Mi abuelo José Alfonso Sánchez, criancero de alma, no cocinaba mucho, pero mi abuela Lucrecia Argentina Merino era una cocinera de otro nivel: guisos de todo tipo, milanesas de berenjena, mondongo, pastel de papa, bife de hígado, empanadas, pan casero recién salido del horno, el mejor puchero, salsa casera de tomate y su famoso pebre.
Del lado materno, mi abuelo Antonio Donato Zapata era un excelente degustador y gran compañero de mesa, pero quien realmente brillaba en la cocina era mi abuela Esterlinda Ortiz, mi ángel más reciente y el amor de todas mis vidas. De ella aprendí innumerables secretos y, como homenaje, yo mismo escribí un recetario con más de 100 de sus recetas para que nunca se pierdan.
Cocinar para mí es honrar a toda esta familia: a los hombres que trajeron el fuego y el asado, y a las mujeres que con sus manos llenas de amor prepararon guisos, panes, empanadas y postres que todavía hoy me emocionan. Cada vez que prendo el fuego, amaso un pan o preparo un locro, siento que ellos están presentes.
En Cookpad quiero compartir esas recetas de toda la vida, con el mismo cariño con el que me las transmitieron. ¡Bienvenidos a mi cocina, que es también la cocina de mi familia


