Spaghetti blanco (en Thermomix)

¿Por qué? Y, ¿para qué?
Preguntas sencillas y directas, que dependiendo de la relación que tengas con el interrogado, te puede contestar o no... Si tu relación es diaria, y la otra persona sabe de tu vida, de tus inquietudes, de tus pensamientos, de tus vivencias, de tus sufrimientos, de tus carencias, de tus alegrías; al hacérselas, sabrá perfectamente de lo que le estás hablando... Si por el contrario, es una persona que ignora totalmente tu situación personal, no sabrá que contestar, ni sobre qué le estás preguntando.
Quién pregunta ¿por qué? busca un motivo, quiere una explicación. Quién pregunta ¿para qué? busca un fin, quiere una delimitación.
Es cierto, —para mí— en ambas se pide una causa, de lo que sea. Aunque se sepa que el preguntado no tiene la solución, ni la contestación precisa, ni va a decir lo que se quiere oir, ni va a aclarar eso que tú ignoras, pero se lo preguntas por consuelo, por cercanía, por inquietud, por confianza.
No siempre preguntas al que tiene la contestación, pero sí, siempre se lo preguntas a la persona que crees que, sabiendo de las circunstancias que te rodean, puede explicarte aquello que no entiendes, y que quizá desde su prisma, que será seguramente mucho más objetivo que el tuyo, te podrá decir algo que apacigüe tus incertidumbres.
Quizá no encontremos respuesta a nuestro porqué/para qué, simplemente porque quizá no pueda responderse… quizá es que realmente no existan o sea su respuesta la inexistente.
Vete tú a saber.
Spaghetti blanco (en Thermomix)
¿Por qué? Y, ¿para qué?
Preguntas sencillas y directas, que dependiendo de la relación que tengas con el interrogado, te puede contestar o no... Si tu relación es diaria, y la otra persona sabe de tu vida, de tus inquietudes, de tus pensamientos, de tus vivencias, de tus sufrimientos, de tus carencias, de tus alegrías; al hacérselas, sabrá perfectamente de lo que le estás hablando... Si por el contrario, es una persona que ignora totalmente tu situación personal, no sabrá que contestar, ni sobre qué le estás preguntando.
Quién pregunta ¿por qué? busca un motivo, quiere una explicación. Quién pregunta ¿para qué? busca un fin, quiere una delimitación.
Es cierto, —para mí— en ambas se pide una causa, de lo que sea. Aunque se sepa que el preguntado no tiene la solución, ni la contestación precisa, ni va a decir lo que se quiere oir, ni va a aclarar eso que tú ignoras, pero se lo preguntas por consuelo, por cercanía, por inquietud, por confianza.
No siempre preguntas al que tiene la contestación, pero sí, siempre se lo preguntas a la persona que crees que, sabiendo de las circunstancias que te rodean, puede explicarte aquello que no entiendes, y que quizá desde su prisma, que será seguramente mucho más objetivo que el tuyo, te podrá decir algo que apacigüe tus incertidumbres.
Quizá no encontremos respuesta a nuestro porqué/para qué, simplemente porque quizá no pueda responderse… quizá es que realmente no existan o sea su respuesta la inexistente.
Vete tú a saber.
Paso a paso
- 1
En el vaso de la Thermomix picamos la cebolla y los ajos. Incorporamos el aceite, la sal y la pimienta y programamos 9 minutos, velocidad 3, temperatura 90ºC.
Cuando la cebolla esté sofrita, añadimos el queso crema y el pecorino, y trituramos hasta integrar. - 2
Mientras en el estuche de Lékué, cocinamos los spaghetti en el microondas, a máxima potencia durante 10 minutos.
Cuando estén al dente, repartimos por los platos. - 3
Repartimos la salsa previamente hecha.
- 4
A disfrutar!
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