Huevos mexidos

Huevos revueltos del siglo XVIII. Receta recogida por Juan de Altamiras, cuyo nombre real era Raimundo Gómez, fraile franciscano y cocinero aragonés del siglo XVIII. Nació en La Almunia de Doña Godina (Zaragoza) y pasó a la historia por ser el autor de "Nuevo arte de cocina: sacado de la escuela de la experiencia económica" (1745), un recetario que revolucionó la cocina de la época al centrarse en recetas sencillas, económicas y populares, a diferencia de los libros de cocina aristocrática que predominaban. Su obra, escrita con un tono cercano y humorístico, enfatizaba el aprovechamiento de los alimentos y la cocina para el día a día, convirtiéndose en uno de los libros de cocina más reeditados en los siglos XVIII y XIX.
"Huevos mexidos. Para hacer un par de huevos echarás una onza de azúcar en una cazuela, y bulto de agua, como un par de huevos ; cuando efté bien caliente el agua con el azúcar, echa los huevos bien batidos, o deshechos, y con hierro difpuefto á efte fin los rebolverás, hafta que fe quaxen: affi fuelen darfe á los enfermos."
Huevos mexidos
Huevos revueltos del siglo XVIII. Receta recogida por Juan de Altamiras, cuyo nombre real era Raimundo Gómez, fraile franciscano y cocinero aragonés del siglo XVIII. Nació en La Almunia de Doña Godina (Zaragoza) y pasó a la historia por ser el autor de "Nuevo arte de cocina: sacado de la escuela de la experiencia económica" (1745), un recetario que revolucionó la cocina de la época al centrarse en recetas sencillas, económicas y populares, a diferencia de los libros de cocina aristocrática que predominaban. Su obra, escrita con un tono cercano y humorístico, enfatizaba el aprovechamiento de los alimentos y la cocina para el día a día, convirtiéndose en uno de los libros de cocina más reeditados en los siglos XVIII y XIX.
"Huevos mexidos. Para hacer un par de huevos echarás una onza de azúcar en una cazuela, y bulto de agua, como un par de huevos ; cuando efté bien caliente el agua con el azúcar, echa los huevos bien batidos, o deshechos, y con hierro difpuefto á efte fin los rebolverás, hafta que fe quaxen: affi fuelen darfe á los enfermos."
Paso a paso
- 1
En un bol, bate los dos huevos con una varilla o tenedor hasta que queden bien deshechos y la yema y la clara estén completamente integradas.
- 2
En una cazuela pequeña, vierte el agua y añade el azúcar. Calienta a fuego medio hasta que el agua esté caliente y el azúcar se haya disuelto por completo, creando un almíbar ligero.
- 3
Con el agua azucarada caliente, echa los huevos batidos en la cazuela.
- 4
Con una cuchara o varilla, revuelve los huevos sin parar. El objetivo es que se cocinen lentamente hasta que "cuajen", formando una textura suave y cremosa, similar a unos huevos revueltos muy finos.
- 5
Una vez que los huevos hayan cuajado, retíralos del fuego. Sírvelos inmediatamente, mientras aún están calientes.
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