Pechuga rebozada de pollo frita

Hacía bastante tiempo que no cocinaba unas pechugas rebozadas y, aunque son un clásico que creo que todos saben hacer, os dejo mi versión con un enfoque un poco más “técnico”, en base a lo que he ido estudiando en relación con la alimentación, especialmente en las temperaturas del aceite.
Quizá algún cocinero discrepe conmigo, pero para mí este rango de temperaturas es el más seguro cuando no se tiene un gran conocimiento en frituras y, para esas ocasiones puntuales en las que consumimos fritos, ya nos va bien en casa.
Pechuga rebozada de pollo frita
Hacía bastante tiempo que no cocinaba unas pechugas rebozadas y, aunque son un clásico que creo que todos saben hacer, os dejo mi versión con un enfoque un poco más “técnico”, en base a lo que he ido estudiando en relación con la alimentación, especialmente en las temperaturas del aceite.
Quizá algún cocinero discrepe conmigo, pero para mí este rango de temperaturas es el más seguro cuando no se tiene un gran conocimiento en frituras y, para esas ocasiones puntuales en las que consumimos fritos, ya nos va bien en casa.
Pasos de la receta
- 1
Para empezar, salpimentaremos el pollo y dejaremos preparados los ingredientes del rebozado. Usaremos 4 platos: en uno pondremos la harina, en otro el huevo batido con un poco de sal, en otro el pan rallado y el último lo dejaremos para ir colocando nuestro empanado.
- 2
Cogemos una pechuga y la rebozamos primero en harina, vuelta y vuelta. Quitamos el exceso para que luego el huevo se adhiera bien. La pasamos por el huevo, vuelta y vuelta de nuevo, y por último por el pan rallado, otra vez vuelta y vuelta, y al plato. Repetimos el proceso con todas las pechugas que tengamos.
- 3
En una sartén pondremos abundante aceite de oliva a calentar, a unos 170ºC, luego descenderá. Añadimos las pechugas y freímos por ambos lados hasta dorar, controlando que la temperatura este entre 160ºC-170ºC, que no pase de 180º C. Cuando estén listas, las dejamos en un plato con papel de cocina para quitar el exceso de aceite.
- 4
¡Y listas para comer! 🍋
Consejos
Es importante controlar la temperatura del aceite y mantenerla entre los 160 °C y 170 °C para conseguir una buena fritura sin que se queme el aceite y también para evitar, en mayor medida, la formación de acrilamida, una sustancia potencialmente cancerígena. En mi casa nos gusta bastante tostadito, así que intento llevar ese doradito al límite. Para ello, el termómetro es ideal, ya que nos permitirá ajustar el fuego según necesitemos.
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