
Amarecoca

No me gustan las “esencias” para la pastelería casera. A la única que recurro es al agua de azar si no me queda más remedio. Por eso un día que me quedé sin almendras y había prometido llevar una coca de almendras usé el amareto.
Bendita falta y gran descubrimiento.
Desde entonces uso amareto, porque además para los más peques el alcohol se evapora y sólo quedará el azúcar y la almendra amarga, que a los pocos minutos de horno notaremos llegar delicadamente a nuestra pituitaria.
No tenedle miedo al olor o al sabor de las almendras amargas, ni el cianuro sería cianuro si ellas ni el turrón blando de Jijona estaría tan bueno sin una proporción adecuada de su amargor. No me extraña que la coca de amareto o “amarecoca”, como la he bautizado, esté tan exquisita y tenga tanto éxito.
O quizás sea por lo que dice Gabo en su maravillosa novela, El amor en los tiempos del cólera, a través de los pensamientos del Dr. Juvenal Urbino: **“Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados”**. ¿Quién no ha tenido uno?. Pues aquí está la receta
Amarecoca
No me gustan las “esencias” para la pastelería casera. A la única que recurro es al agua de azar si no me queda más remedio. Por eso un día que me quedé sin almendras y había prometido llevar una coca de almendras usé el amareto.
Bendita falta y gran descubrimiento.
Desde entonces uso amareto, porque además para los más peques el alcohol se evapora y sólo quedará el azúcar y la almendra amarga, que a los pocos minutos de horno notaremos llegar delicadamente a nuestra pituitaria.
No tenedle miedo al olor o al sabor de las almendras amargas, ni el cianuro sería cianuro si ellas ni el turrón blando de Jijona estaría tan bueno sin una proporción adecuada de su amargor. No me extraña que la coca de amareto o “amarecoca”, como la he bautizado, esté tan exquisita y tenga tanto éxito.
O quizás sea por lo que dice Gabo en su maravillosa novela, El amor en los tiempos del cólera, a través de los pensamientos del Dr. Juvenal Urbino: **“Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados”**. ¿Quién no ha tenido uno?. Pues aquí está la receta
Paso a paso
- 1
Las claras se ponen a punto de nieve y se separan. Se mezclan muy bien el azúcar con las yemas de los huevos. Se pone poco apoco el yogourt.
- 2
Hecho esto se añade el aceite a hilo y entonces se echa el pellizco de sal.
- 3
La harina se mezcla con la levadura química Royal y se pasa por un cedazo fino. Se le añade poco a poco a la mezcla usando las varillas. Por último se le pone el amareto.
- 4
Con una cuchara de madera o con la paleta de lengua se le añaden las claras con cuidado de no agitar la mezcla demasiado que debe quedar más bien espesa.
- 5
En el molde, bien con papel o bien enharinado, se echa la mezcla y se le deja reposar 15 minutos.
- 6
Mientras habremos precalentado el horno al máximo y cuando metamos la masa le pondremos generosamente por encima azúcar y canela.
- 7
Lo metemos al horno y lo cocemos a 180º unos 40 minutos y comprobaremos, por las dimensiones del molde, que esté cocido cuando color por encima y cuchillo por dentro se vean limpios. ¡A disfrutarla!.
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