
Paso a paso
- 1
Corta el aguacate y saca la pulpa con una cuchara. Para cortar el aguacate fácilmente, haz lo siguiente: Toma un cuchillo y corta el aguacate en dos a lo largo. Gira el cuchillo de modo que separes ambos lados y se exponga el cuesco al interior. Con una cuchara o un cuchillo, saca el cuesco. Toma una cuchara y saca todo el interior.
- 2
Pon la pulpa del aguacate (y cualquier otra fruta o verdura) en una licuadora. Si vas a echarle azúcar o miel, échaselo ahora, también. Licúalo rápidamente para que todos los jugos fluyan y los sabores se combinen. Para la primera receta (la versión más cremosa y suntuosa), todavía no eches la leche, solo la azúcar. Tendrás que echarle la leche después. Para la segunda receta (para el vegetariano dentro de ti), echa todas las verduras y las frutas que quieras.
- 3
Si la receta pide leche, échasela ahora. Deberás tener el control total de la espesura de tu bebida: ¿deberá ser más como un batido o más como un jugo? La espesura natural del aguacate abre un espectro entero de consistencias. Agrega un poco de leche, licúalo y decide si quieres echar más o no. ¡No te olvides de probarlo! Quizá baste decir que entre más espesa sea la leche, más espeso saldrá el resultado final. El resultado de mezclar la leche entera y el aguacate.
- 4
Termina de licuar, adórnalo y sírvelo frío. Una vez que encuentres la consistencia adecuada, licúalo hasta que todo esté bien integrado y se vea homogéneo. Adórnalo con lo que quieras: ¿quizá una rodaja de piña o un poco de crema batida?
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