Paso a paso
- 1
Precalienta el horno a 200ºC
- 2
Prepara las verduras y hortalizas: pela las patatas, la cebolla y el ajo, y lávalos bien. Asimismo, lava el pimiento, córtalo a tiras y despepítalo.
Puedes hacer trampa como yo y utilizarlo congelado, por eso es de tres colores en mi caso. - 3
Corta las patatas a rodajas no muy gruesas, aproximadamente de medio centímetro, y la cebolla en pluma. El pimiento a tiras no muy gruesas.
- 4
En una bandeja apta para horno y engrasada con un poco de aceite de oliva, coloca las patatas, la cebolla y el pimiento encima. Chasca cada diente de ajo con el cuchillo del chef (el ancho) o con el talón de tu mano, con un golpe seco.
Sazona al gusto con sal y pimienta, añade vino blanco y caldo de pollo y un poco más de aceite. - 5
Prepara el pollo: con ayuda de un soplete de cocina, un mechero o el fogón de gas, quema las plumas que puedan estar visibles.
Ojo al hacer esta técnica, no te vayas a quemar. - 6
Sazona el pollo con sal, pimienta, hierbas provenzales y curry. Pon un poco de aceite y le haces un pequeño masaje para que se distribuyan bien las especias.
Colócalos encima de las verduras. - 7
Introduce la bandeja en el horno precalentado a 200ºC pero bájalo a 180ºC.
Déjalo durante 45 minutos, sin ventilador.
Luego, dale la vuelta y riégalo con la salsa.
Sube el horno a 200ºC y continúa horneando 45 minutos más.
El punto óptimo es cuando la carne se desprende del hueso con mucha facilidad.
Si te gusta, puedes subir los últimos 5-10 minutos la temperatura para que se tueste un poquito.
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