Monstruitos salados de patata

El día de Todos los Santos: 1 de noviembre, y de Difuntos: 2 de noviembre; y toda la vida, se ha celebrado yendo a verles… A ellos… A nuestros difuntos…
De pequeña yo no acompañé ni a mi madre ni a mi abuela por el cementerio a poner flores ni a rezar. Por alguna razón, yo fui ya de esa generación a la que ya no le correspondía, pero no por no haberlo vivido, no sé qué es, ni comparto ese sentimiento de soledad que nos dejan los que han partido. Yo fui de la generación de decorar la casa con dibujos, con arañas y con fantasmas, de vaciar calabazas intentando conseguir que fueran terroríficas, de disfrazarme y de hacer fiesta con los amigos, porque Halloween, es el día de las almas (en gaélico) y la fiesta y toda esta parafernalia es para quitarle dramatismo al tema.
Ahora quizá haya evolucionado de más, está de moda eso de comprar chuches y llamar a las puertas de los vecinos y pedirles caramelos… Pero hay que dejar claro el verdadero significado de estos días, y es el tributo y respeto que debemos tener a aquellos que existieron antes que nosotros, y gracias a los cuales estamos aquí. Porque debemos ser conscientes de que si algo compartimos al cien por cien todos los seres humanos es que, al final, todos, absolutamente todos, morimos, y eso es lo que hay que desdramatizar y tratar con naturalidad: la muerte propia y la del prójimo, por mucho que esta última nos pueda doler y destrozar.
Monstruitos salados de patata
El día de Todos los Santos: 1 de noviembre, y de Difuntos: 2 de noviembre; y toda la vida, se ha celebrado yendo a verles… A ellos… A nuestros difuntos…
De pequeña yo no acompañé ni a mi madre ni a mi abuela por el cementerio a poner flores ni a rezar. Por alguna razón, yo fui ya de esa generación a la que ya no le correspondía, pero no por no haberlo vivido, no sé qué es, ni comparto ese sentimiento de soledad que nos dejan los que han partido. Yo fui de la generación de decorar la casa con dibujos, con arañas y con fantasmas, de vaciar calabazas intentando conseguir que fueran terroríficas, de disfrazarme y de hacer fiesta con los amigos, porque Halloween, es el día de las almas (en gaélico) y la fiesta y toda esta parafernalia es para quitarle dramatismo al tema.
Ahora quizá haya evolucionado de más, está de moda eso de comprar chuches y llamar a las puertas de los vecinos y pedirles caramelos… Pero hay que dejar claro el verdadero significado de estos días, y es el tributo y respeto que debemos tener a aquellos que existieron antes que nosotros, y gracias a los cuales estamos aquí. Porque debemos ser conscientes de que si algo compartimos al cien por cien todos los seres humanos es que, al final, todos, absolutamente todos, morimos, y eso es lo que hay que desdramatizar y tratar con naturalidad: la muerte propia y la del prójimo, por mucho que esta última nos pueda doler y destrozar.
Paso a paso
- 1
Picamos la cebolla y con un dedito de aceite la doramos con un poco de sal y pimienta. Cuando esté ligeramente dorada, añadimos el jamón y dejamos que se terminen de hacer.
Mientras rallamos el queso. - 2
Por otro lado, pelamos y cortamos en daditos las patatas y las cocinamos en el estuche Lékué, a máxima potencia, durante unos 9 minutos.
Cuando ya estén blanditas, en un bol grande, las aplastamos y salpimentamos.
Agregamos los huevos, la mezcla de cebolla y jamón y el queso.
Precalentamos el horno a 200ºC. - 3
Con ayuda de las manos, rellenamos los moldes, y horneamos a media altura unos 10 minutos.
- 4
Desmoldamos y con salsa Valentina dibujamos los distintos “monstruos”.
- 5
A disfrutar! 👻🦇💀🧙🏻♀️🎃🧙🏻♀️💀🦇👻
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