Aperitivo de surimi

En menos de 40 días que llevamos de año, hemos recibido varias de cal y varias de arena. Y hace 8 días, tras superar esos temporales terribles que nos azotaron, te despertaste enfermito. Acudimos corriendo al hospital veterinario, porque tu veterinaria, ese día no podía atenderte. Te sacaron de mis brazos y te llevaron a hacer pruebas. Varias horas después, nos dieron la peor noticia: nada se podía hacer, la metástasis estaba extendida, y tu oximetría no era buena. Regresamos a casa y te despediste de los demás, repasaste todo para poderte marchar tranquilo. Y después del pequeño homenaje que tu cuerpecito te permitió, partiste. Reconozco que fueron momentos muy duros, pero volvería a pasar por ellos sólo para que tú supieras que no estabas solo.
Tú que llegaste siendo el preferido de tu madre y casi te vimos nacer. Tú que al llegar a casa, te acogió tu mamita Candi y te consintió en todo lo que quisiste. Tú que siempre tenías un ladrido para todos, pero que querías entrar en casa cada vez que sonaba un petardo. Tú que siempre hacías tu truquito de las patas, por un trozo más de jamón. Tú que enseñaste y adoctrinaste a todos los mastines, y todos te trataban cual Napoléon (supongo que por tu tamaño). Tú que enamorabas a todos con tu nombre: Cervecero, que llevabas con orgullo, luciendo una pancita bien redonda. Tú que te fuiste moviendo el rabo, porque ya veías como los que te precedieron, te estaban esperando.
¡Buen viaje Cervecero!
Aperitivo de surimi
En menos de 40 días que llevamos de año, hemos recibido varias de cal y varias de arena. Y hace 8 días, tras superar esos temporales terribles que nos azotaron, te despertaste enfermito. Acudimos corriendo al hospital veterinario, porque tu veterinaria, ese día no podía atenderte. Te sacaron de mis brazos y te llevaron a hacer pruebas. Varias horas después, nos dieron la peor noticia: nada se podía hacer, la metástasis estaba extendida, y tu oximetría no era buena. Regresamos a casa y te despediste de los demás, repasaste todo para poderte marchar tranquilo. Y después del pequeño homenaje que tu cuerpecito te permitió, partiste. Reconozco que fueron momentos muy duros, pero volvería a pasar por ellos sólo para que tú supieras que no estabas solo.
Tú que llegaste siendo el preferido de tu madre y casi te vimos nacer. Tú que al llegar a casa, te acogió tu mamita Candi y te consintió en todo lo que quisiste. Tú que siempre tenías un ladrido para todos, pero que querías entrar en casa cada vez que sonaba un petardo. Tú que siempre hacías tu truquito de las patas, por un trozo más de jamón. Tú que enseñaste y adoctrinaste a todos los mastines, y todos te trataban cual Napoléon (supongo que por tu tamaño). Tú que enamorabas a todos con tu nombre: Cervecero, que llevabas con orgullo, luciendo una pancita bien redonda. Tú que te fuiste moviendo el rabo, porque ya veías como los que te precedieron, te estaban esperando.
¡Buen viaje Cervecero!
Paso a paso
- 1
Desenrollamos las barritas de surimi, y las cortamos lo más fino posible, de tal manera, que parezcan hilos. Picamos la cebolla.
En el cuenco de presentación mezclamos la mayonesa con el yogur.
Añadimos los hilos de surimi, la cebolla picada e integramos. - 2
A disfrutar!
- 3
Sigue feliz, como cuando partiste, mi valiente!
(2012-2025)
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