Timbal de quinoa, salmón y patatas

Hay cosas sencillas y complicadas en esta vida; y una que está dentro del último grupo es el de tratar de ser coherente. En un principio parece fácil: lo que está mal, está mal y, lo que está bien, está bien —dicho así, parece que me he equivocado en ponerlo en el segundo grupo—. Sin embargo, este principio básico enseguida empieza a complicarse. Ya no sólo cuando de pequeño te aseguraban que había que compartir las cosas (siempre y cuando no fueran del que te estaba diciendo semejante afirmación, porque ahí entramos en contradicción); o cuando había “cuernitos” entre tu amiga y su novio (pero no al revés, porque entonces no hay justicia). Sino que es claro ejemplo en ciertas profesiones como: los políticos. Si tus compañeros de partido son acusados de corruptos: “todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario”, pero si los acusados son del partido contrario “deberían dimitir y, estar en la carcel de por vida”.
En definitiva, ser coherente exige tener las cosas claras, mantener un criterio y aplicarlo incluso cuando no nos guste el resultado. La aplicación de éste puede hacer desgraciados a quienes queremos y mejorar la opinión de quienes despreciamos —dos cosas que siempre cuesta mucho admitir y hacer—. Y es que además el umbral de intolerancia que demostramos hacia la incoherencia de los demás es inversamente proporcional al desconocimiento que tenemos de nuestra propia incoherencia.
En fin…..¡¡Viva la incoherencia!!
—SEMANA34—
#DelantalCookpad2025
Timbal de quinoa, salmón y patatas
Hay cosas sencillas y complicadas en esta vida; y una que está dentro del último grupo es el de tratar de ser coherente. En un principio parece fácil: lo que está mal, está mal y, lo que está bien, está bien —dicho así, parece que me he equivocado en ponerlo en el segundo grupo—. Sin embargo, este principio básico enseguida empieza a complicarse. Ya no sólo cuando de pequeño te aseguraban que había que compartir las cosas (siempre y cuando no fueran del que te estaba diciendo semejante afirmación, porque ahí entramos en contradicción); o cuando había “cuernitos” entre tu amiga y su novio (pero no al revés, porque entonces no hay justicia). Sino que es claro ejemplo en ciertas profesiones como: los políticos. Si tus compañeros de partido son acusados de corruptos: “todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario”, pero si los acusados son del partido contrario “deberían dimitir y, estar en la carcel de por vida”.
En definitiva, ser coherente exige tener las cosas claras, mantener un criterio y aplicarlo incluso cuando no nos guste el resultado. La aplicación de éste puede hacer desgraciados a quienes queremos y mejorar la opinión de quienes despreciamos —dos cosas que siempre cuesta mucho admitir y hacer—. Y es que además el umbral de intolerancia que demostramos hacia la incoherencia de los demás es inversamente proporcional al desconocimiento que tenemos de nuestra propia incoherencia.
En fin…..¡¡Viva la incoherencia!!
—SEMANA34—
#DelantalCookpad2025
Paso a paso
- 1
Mientras laminamos el salmón. Cocemos las patatas (peladas y cortadas) en el microondas en el estuche Lékué. Reservamos.
- 2
Cocemos la quinoa también en el microondas con una pizca de sal.
- 3
Para emplatar nos ayudamos de un aro. Ponemos la base de quinoa, y presionamos. Colocamos el salmón por encima y espolvoreamos la pimienta y el eneldo.
- 4
Añadimos las patatas y coronamos con la cebolleta y el pepinillo. Decoramos con el sésamo.
- 5
A disfrutar!
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