Bonito del Atlántico a la roteña

Navidad.
A mí me gusta la Navidad —lapidarme si queréis— soy de esas que hace días tiene decorada la casa con todo lo que ha coleccionado desde hace años, y sólo me falta el papel higiénico con los renos de Papa Noel —porque los villancicos como banda sonora de mi vida ya llevan varios días sonando—. De todos modos, hay cosas que me encantan y otras no me agradan mucho. Así por ejemplo, me encantan las luces que iluminan estos fríos y tristes días; me gusta esa hipocresía que se adueña de todos nosotros en estos días (a ver, ¿por qué no? Ser amables un par de semanas al año, no nos matará); me gustan el intercambio de décimos de lotería y, la consabida rima del día 22, aunque ha perdido mucho eso de comprobar los números por el móvil (de niña me entusiasma mirar el listado de números ganadores en el periódico). Me gusta arreglarme para los días destacados y poner la mesa preciosa, a pesar de que después me toque recogerla; me gusta el panettone y el roscón de Reyes a partes iguales, aunque siempre me toque el haba; me gusta ver los pesebres, y conocer la perspectiva que cada uno impone en el suyo; me gusta ver el Concierto de Año Nuevo por la televisión y abrir los regalos de Santa y, por supuesto, los de sus Majestades; hasta me gustan los jersey de Navidad que todo el mundo dice que aborrece … Y hay otras cosas que no me gustan tanto, pero que ni siquiera merece la pena dejar por escrito…
Así que ya sólo me queda decir:
🎄¡Feliz Navidad!🎄
Bonito del Atlántico a la roteña
Navidad.
A mí me gusta la Navidad —lapidarme si queréis— soy de esas que hace días tiene decorada la casa con todo lo que ha coleccionado desde hace años, y sólo me falta el papel higiénico con los renos de Papa Noel —porque los villancicos como banda sonora de mi vida ya llevan varios días sonando—. De todos modos, hay cosas que me encantan y otras no me agradan mucho. Así por ejemplo, me encantan las luces que iluminan estos fríos y tristes días; me gusta esa hipocresía que se adueña de todos nosotros en estos días (a ver, ¿por qué no? Ser amables un par de semanas al año, no nos matará); me gustan el intercambio de décimos de lotería y, la consabida rima del día 22, aunque ha perdido mucho eso de comprobar los números por el móvil (de niña me entusiasma mirar el listado de números ganadores en el periódico). Me gusta arreglarme para los días destacados y poner la mesa preciosa, a pesar de que después me toque recogerla; me gusta el panettone y el roscón de Reyes a partes iguales, aunque siempre me toque el haba; me gusta ver los pesebres, y conocer la perspectiva que cada uno impone en el suyo; me gusta ver el Concierto de Año Nuevo por la televisión y abrir los regalos de Santa y, por supuesto, los de sus Majestades; hasta me gustan los jersey de Navidad que todo el mundo dice que aborrece … Y hay otras cosas que no me gustan tanto, pero que ni siquiera merece la pena dejar por escrito…
Así que ya sólo me queda decir:
🎄¡Feliz Navidad!🎄
Paso a paso
- 1
Cortamos el bonito en rodajas. Y salpimentamos la cebolla cortada en pluma y el bonito.
- 2
Sofreímos la cebolla y el ajo picado en aceite hasta dorar. Añadimos el pimiento verde picado, el tomate frito y el laurel y dejamos cocinar.
- 3
Por otro lado, doramos las rodajas de el bonito por ambos lados. Añadimos el albariño y dejamos reducir el alcohol. Agregamos al wok de la salsa de tomate y dejamos cocinar unos minutos más a fuego medio.
- 4
A disfrutar!
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