Paso a paso
- 1
Lo primero que haremos es cortar la cebolla a dados pequeños o picarla, y dejarla en agua fría por 2 horas mínimos. De esta forma será menos rabiosa y no picará tanto. Esta cebolla la podemos guardar en un bote con tapa en la nevera unos días, y le podemos cambiar el agua de vez en cuando.
- 2
Con la ayuda de un cuchillo y una cuchara, partimos en dos los aguacates, y les retiramos la carne, para depositarla en un plato hondo y grande. Es importante que estén bien maduros, para que no sea una pulpa muy dura y difícil de tratar.
- 3
Una vez hecho esto, aplastamos la carne de los aguacates con un tenedor. A mí me gusta que queden tropezones, pero sinó, lo podemos pasar por la mini pimer unos segundos.
- 4
Lo siguiente que haremos será cortar los tomates a daditos. Más o menos del tamaño de la cebolla. Aprovecharemos todo el jugo, por lo que yo los corto en otro plato.
- 5
Una vez tenemos todos los ingredientes preparados, solamente tenemos que mezclarlos bien, junto con una pizca de sal, y una o dos cucharadas de aceite de oliva.
- 6
** El truco del mendruco: para que el guacamole no se me ponga negro enseguida, dejo uno o más huesos de los aguacates dentro de la mezcla, y lo guardo en la nevera. También se puede hacer, agregando unas gotitas de zumo de limón.
- 7
¡Buen provecho!
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