Paso a paso
- 1
En una sartén freír el aceite con una miga de pan. Cuando la miga esté tostada, apagar el fuego y dejar enfriar. El aceite ya habrá alcanzado el punto deseado.
- 2
En un bol batir el huevo (si se quiere hacer más cantidad, duplicar o triplicar las cantidades). Después, añadir el aceite enfriado, el azúcar, la leche, el anís y la levadura y mezclarlo todo. Añadir la harina poco a poco.
- 3
Cuándo veamos que nos cuesta trabajar la masa desde el bol, la vaciamos al mármol de la cocina, previamente enharinado. Vamos añadiendo harina y trabajando la masa como si quisiéramos hacer una masa de pizza. Entonces nos ponemos un poco de aceite en la mano para que no se nos pegue la masa y cogemos trozos de masa, los estiramos con las manos y juntamos los extremos para hacer los rosquillos.
- 4
Por último ponemos aceite en una sartén para freír las rosquillas a fuego medio. Las vamos colocando y enseguida les daremos la vuelta. Las retiramos a un plato con papel absorbente para que recoja el exceso de aceite y luego las pasaremos al recipiente donde las serviremos.
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