Paso a paso
- 1
Pica las galletas hasta convertirlas en polvo. Lo puedes hacer con robots de cocina o con una bolsa y un rodillo de cocina.
- 2
Poner las galletas picadas en el molde de presentación y mezclar con la mantequilla derretida.
- 3
Una vez mezclada, aplanar bien el fondo. Si usas un vaso, te facilitará mucho la faena. Debe quedar así
- 4
Poner la nata, leche, azúcar, queso y cuajadas en una cacerola y con ayuda de unas varillas, remover hasta que se integre perfectamente.
- 5
Cocer unos minutos a fuego medio sin dejar de remover hasta que hierva.
- 6
Poner en el molde sobre las galletas con cuidado y cuando enfríe un poco, lo metemos en la nevera. Lo dejamos al menos 4 horas para que cuaje.
- 7
Cuando esté cuajado, hacemos la cobertura. Para ello ponemos las hojas de gelatina a remojo en un recipiente con agua durante 8 minutos. En un cazo, ponemos las dos cucharadas de agua y el medio bote de mermelada. Nos ayudamos de las varillas para disolverlo y lo ponemos a calentar al fuego. Cuando hierva, añadimos la gelatina bien escurrida y removemos hasta que se disuelva.
- 8
Cubrimos la tarta con la mezcla anterior y a la nevera de nuevo unas horas más hasta que esté bien fría. Yo la hago siempre de un día para otro.
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