Pasta Arrabbiata con Guanciale

Una versión de la arrabbiata con guanciale y pan tostado (a falta de queso)
Pasta Arrabbiata con Guanciale
Una versión de la arrabbiata con guanciale y pan tostado (a falta de queso)
Paso a paso
- 1
Corta el guanciale en tiras gruesas. Ponlo en una sartén fría a fuego medio, sin añadir aceite. Deja que se dore durante 6-8 minutos hasta que quede crujiente por fuera y la grasa fundida quede en la sartén. Retira las tiras de guanciale y reserva la sartén con su grasa.
- 2
Baja el fuego al mínimo en la sartén con la grasa. Añade el ajo laminado y la guindilla picada. Sofríe 1 minuto cuidando que el ajo no se queme.
- 3
Añade los tomates enteros pelados a la sartén junto con un chorro de su propio jugo. Aplástalos con una cuchara de madera para romperlos. Salpimienta ligeramente y deja reducir a fuego medio-bajo durante 10-12 minutos hasta obtener una salsa.
- 4
Hierve la pasta corta en abundante agua con sal y retírala 2 minutos antes del tiempo que marque el paquete (muy al dente).
- 5
Pasa la pasta directamente a la sartén con la salsa, añade un cazo del agua de cocción y la mitad del guanciale reservado. Remueve a fuego vivo durante 1-2 minutos.
- 6
En una sartén pequeña sin aceite (o con unas gotas), echa el pan rallado a fuego medio. Tuéstalo durante 2-3 minutos moviéndolo continuamente hasta que esté dorado y crujiente.
- 7
Sirve la pasta con el guanciale y el pan por encima.
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