Paso a paso
- 1
Mezclar la harina con la sal en un bol profundo. Reservamos.
- 2
Echamos los huevos en un plato con dos cucharadas de aceite y batimos ligeramente. Después, hacemos un agujero a la mezcla de la harina con la sal y echamos ahí los huevos con el aceite, ya batidos.
- 3
Amasamos con las manos hasta obtener una pasta homogénea. Después, pasamos la masa a la mesada de la cocina, ligeramente enharinada, y la seguimos trabajando. La textura tiene que ser consistente y flexible, para lo cual necesitaremos como unos diez minutos amasándola. Si vemos que se queda demasiado dura añadiremos un poquito de agua fría.
- 4
Hacemos una bola con la masa y la tapamos con un paño. Dejamos que repose al menos durante 15 min. Después, la volvemos a poner en la encimera, ligeramente enharinada, y la estiramos con un rodillo de madera.
- 5
Una vez estirada pasamos a cortarla en porciones de unos 75 gramos cada uno. Lo mejor es trabajar con ellos por separado, dándoles el grosor que queramos. Todo este proceso se puede hacer a mano o con una máquina para cortar pasta. Cuando tengamos las tiras con el grosor deseado las tapamos con un trapo y las dejamos reposar durante media hora aproximadamente.
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