Dorada a la plancha con verduras

Cuando mis dos chicas guapas, no me piden, pero sale de mi el hacerles su comida de dieta que siguen habitualmente y por un día porque no me quedan más de estar con ellas, una pena, no me lo pienso ni por un momento y disfruto de lo lindo cocinándoles.
Me facilitan incluso el peso de cada ingrediente, uno es obediente y les prepara una comida en condiciones sin salirse de las reglas y de lo más apetecible posible y lo que da más satisfacción es que se queden con la boca abierta cuando lo ven hecho y en la mesa, porque en el fondo ellas pensaban pasar hambre por las cantidades y se han dado cuenta que es casi imposible comerlo todo, para el cocinero una verdadera satisfacción.
La sal del Himalaya, la auténtica, proviene de una mina del distrito de Jherum, en Pakistán, y es apreciada desde la antigüedad por su pureza y por su composición a base de minerales como calcio, potasio, magnesio, óxido de sulfuro, hierro, manganeso, flúor, yodo, cinc y cromo… ¡Hasta 84 componentes naturales!
Es la alternativa natural más pura, el problema que tendríamos en este caso es que puede resultar un poco más cara debido a su selecto origen, no obstante, si dejáramos de tomar la clásica sal de mesa ganaríamos en salud.
Dorada a la plancha con verduras
Cuando mis dos chicas guapas, no me piden, pero sale de mi el hacerles su comida de dieta que siguen habitualmente y por un día porque no me quedan más de estar con ellas, una pena, no me lo pienso ni por un momento y disfruto de lo lindo cocinándoles.
Me facilitan incluso el peso de cada ingrediente, uno es obediente y les prepara una comida en condiciones sin salirse de las reglas y de lo más apetecible posible y lo que da más satisfacción es que se queden con la boca abierta cuando lo ven hecho y en la mesa, porque en el fondo ellas pensaban pasar hambre por las cantidades y se han dado cuenta que es casi imposible comerlo todo, para el cocinero una verdadera satisfacción.
La sal del Himalaya, la auténtica, proviene de una mina del distrito de Jherum, en Pakistán, y es apreciada desde la antigüedad por su pureza y por su composición a base de minerales como calcio, potasio, magnesio, óxido de sulfuro, hierro, manganeso, flúor, yodo, cinc y cromo… ¡Hasta 84 componentes naturales!
Es la alternativa natural más pura, el problema que tendríamos en este caso es que puede resultar un poco más cara debido a su selecto origen, no obstante, si dejáramos de tomar la clásica sal de mesa ganaríamos en salud.
Paso a paso
- 1
Tenemos dos opciones, adquirir la dorada entera y sacar los filetes nosotros con lo cual aprendemos, o solicitarle a la pescadera si es cariñosa y le caemos bien que nos los saque ella
- 2
En éste caso tenía un poco de prisa y me fijé que la pescadera y sin conocerla era hábil con el pescado en general, por lo que le solicité muy amablemente que por favor me separase los dos filetes de la raspa central a lo cuál aceptó, ya en casa y con la ayuda de unas tijeras corté las espinas que suelen llevar los bordes de cada filete
- 3
Una vez lavadas puse las patatas a cocer, más o menos unos 12 minutos, prefiero que se queden al dente para como las vamos a tratar después
- 4
Mientras nos dedicamos a los espárragos, cogemos cada espárrago de cada extremo y lo partimos por donde nos pida, despreciamos la parte inferior o conservamos y los guardamos para hacer en un futuro una crema
- 5
Con la ayuda de un pelador de patatas los pelamos de arriba abajo, quitamos las impurezas
- 6
Repetimos la operación hasta tener todos listos, los lavamos
- 7
Las patatas ya estarán listas, las sacamos, las dejamos unos instantes que se enfríen un poco y las pelamos
- 8
En el mismo agua de cocer las patatas echamos los espárragos y los dejamos que hierban, máximo 5 minutos
- 9
Cortamos las patatas por el centro y las sazonamos a nuestro gusto, podemos ponerles pimienta negra y orégano le va muy bien, u otra hierba aromática como romero o tomillo, al gusto de cada uno, las reservamos
- 10
Sacamos los espárragos y automáticamente los ponemos en agua fría, si puede ser con hielo mejor, así no perderán su color verde clásico tan bonito
- 11
Pasados unos minutos los sacamos y secamos con la ayuda de papel de cocina, los pasamos a una sartén con un mínimo de aceite a alta temperatura y les damos unas vueltas hasta que se doren, los sacamos y conservamos en caliente
- 12
Lavamos los tomates y dejamos que se sequen, los cortamos por el centro y los ponemos en la misma sartén para que se doren por ambos lados
- 13
Cuando terminen, las patatas hasta que cojan color, como ya están cocidas hará falta poco
- 14
Por último ponemos otra sartén en el fuego y ponemos un papel de horno sobre él los dos filetes de dorada con la piel hacia abajo, los apretamos un poco con una espátula pues la piel tiene la tendencia a encogerse, en un par de minutos les damos la vuelta y los dejamos otros dos minutos, ya podemos sacarlos y colocar en una fuente junto con las verduras, no hemos puesto sal para nada, que sean nuestros comensales que se pongan al gusto
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