Paso a paso
- 1
Mezclamos en un bol la nata, el azúcar, el aceite y la yema de huevo, hasta que se disuelva todo.
- 2
Vamos echando la harina, hasta que quede una masa no muy compacta, más bien blanda, para que se pueda trabajar bien. La dividimos en cuatro trozos.
- 3
Precalentamos el horno a 180º.
Estiramos cada trozo con un rodillo, sobre un papel sulfurizado (papel especial para horno). El grosor de las galletas dependerá de si las queremos gruesas o finas. Con ayuda de moldes para hacer galletas, les vamos dando forma; si no tenéis, lo podremos hacer con un vaso.
- 4
Con cuidado, vamos despegando las formas y las vamos colocando encima de la bandeja de horno, forrada con papel sulfurizado. Con la masa que sobre, se vuelve a juntar y amasar para seguir haciendo galletas. Así hasta que acabemos con toda la masa.
Las metemos en el horno hasta que empiecen a dorarse (aproximadamente 10 minutos, dependiendo del horno y del grosor que hayamos escogido para las galletas).
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