Chuletas celtas al Ribeira Sacra

El cerdo celta es una raza de porcino, orginariamente gallega pero que ahora comienza a criarse también en Asturias y norte de León, que estuvo "desaparecida" desde los años 50 (ya que es un tipo de raza que tarda mucho en crecer y por lo tanto no resulta rentable para criar en las explotaciones porcinas actuales) y que ahora se empieza a retomar su cría debido a la alta calidad de su carne que difiere bastante de la cerdo común y se asemeja algo más al cerdo ibérico.
Tradicionalmente el cerdo cerda era alimentado de coles, remolacha, patatas, nabos, etc durante la mayor parte de su vida y cuando se acercaba la hora de la matanza eran llevados a los "soutos" (bosque de castaños) y "carballeiras" (bosque de robles)donde se alimentaban de castañas, setas, hierba y bellotas.
En la actualidad, se han vuelto a criar como antaño lo que hace que su precio sea elevado pero alzado a la categoría de gourmet, pura calidad para los consumidores exigentes y con buen paladar ;)
Chuletas celtas al Ribeira Sacra
El cerdo celta es una raza de porcino, orginariamente gallega pero que ahora comienza a criarse también en Asturias y norte de León, que estuvo "desaparecida" desde los años 50 (ya que es un tipo de raza que tarda mucho en crecer y por lo tanto no resulta rentable para criar en las explotaciones porcinas actuales) y que ahora se empieza a retomar su cría debido a la alta calidad de su carne que difiere bastante de la cerdo común y se asemeja algo más al cerdo ibérico.
Tradicionalmente el cerdo cerda era alimentado de coles, remolacha, patatas, nabos, etc durante la mayor parte de su vida y cuando se acercaba la hora de la matanza eran llevados a los "soutos" (bosque de castaños) y "carballeiras" (bosque de robles)donde se alimentaban de castañas, setas, hierba y bellotas.
En la actualidad, se han vuelto a criar como antaño lo que hace que su precio sea elevado pero alzado a la categoría de gourmet, pura calidad para los consumidores exigentes y con buen paladar ;)
Pasos de la receta
- 1
En primer lugar, salpimentamos y pasamos por harina y huevo las chuletas. Las ponemos en una sartén con aceite caliente y las freímos ligeramente. Reservamos sobre papel absorbente.
- 2
Apartamos mitad del aceite que utilizamos para freír las chuletas lo ponemos en una cazuela baja y le añadimos dos cucharadas de harina, el vino y la mantequilla.
- 3
Mezclamos bien y cuando esté todo bien ligado añadimos las chuletas y dejamos que se cocine durante unos minutos hasta que la salsa quede espesa.
- 4
Servimos en caliente y podemos acompañar de unas patatas fritas y ensalada.
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