El milagro con la cebolla y el petit suisse

Son varias las veces que mi amiga Walden, amiga en mi blog personal y también en la realidad, me gastó la broma diciendo aquello de que con un petit suisse y una cebolla sería capaz de hacer un milagro. Pues bien, aquí está ese milagro (o como queráis llamarlo).
El milagro con la cebolla y el petit suisse
Son varias las veces que mi amiga Walden, amiga en mi blog personal y también en la realidad, me gastó la broma diciendo aquello de que con un petit suisse y una cebolla sería capaz de hacer un milagro. Pues bien, aquí está ese milagro (o como queráis llamarlo).
Pasos de la receta
- 1
Para suavizar y endulzar un poco la cebolla, la piqué bastante fino y la cocí unos minutos en agua. Después la colé bien y la mezclé con un petit suisse natural. Como esto sólo me pareció algo demasiado simple, me permití añadir dos ingredientes más: unos tomates cherry partidos por la mitad, para adornar unas hojas de endivia que rellené con el preparado anterior.
- 2
El resultado, como broma está bien y, aún no estando del todo mal al gusto, seguramente hubiera quedado mejor con yogurt griego o algún queso de untar, por aquello de que es más ácido. En cualquier caso, fue emocionante prepararlo, hasta el punto de que se me saltaron algunas lágrimas, mientras picaba la cebolla. Después, lo hicieron de la panzada a reir que me supuso escribir esto.
- 3
¡Buen provecho!
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