
Mousse de chocolate blanco

Delicioso mousse de chocolate blanco que mantiene su textura esponjosa y no resulta empalagoso.
Mousse de chocolate blanco
Delicioso mousse de chocolate blanco que mantiene su textura esponjosa y no resulta empalagoso.
Pasos de la receta
- 1
Lo primero es hidratar las cosas en agua y reservar. En un bol grande (para luego poder mezclar con comodidad todos los ingredientes) montamos la nata y la dejamos en la nevera. Al baño maría fundimos el chocolate hasta que quede totalmente líquido (esto es muy importante para que luego se integre bien y quede esponjoso).
- 2
En un tercer recipiente o bol metemos los huevos, las yemas, la gelatina hidratada (bien escurrida de agua) y batimos sobre un baño maría muy, muy suave de calor, sin que se cocinen los huevos pero integrando por completo la gelatina. Cuanto más se levante y más aire tome la mezcla, mejor. En el bol de la nata, mezclamos con delicadeza el chocolate blanco fundido, metiendo aire con una espátula o lengua, y luego los huevos montados hasta que la mezcla quede uniforme.
- 3
Se virte la mezcla en moldes para refrigerar (puede ser uno o varios moldes grandes o moldes individuales, como se prefiera) y se deja enfriar en la nevera. A la hora de tomarlo se puede servir como si fueran bolas de helado, decorándolo al gusto o como complemente de otro postre.
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