Alubias blancas de bote con ajetes y trigueros

Un guiso de alubias de bote con ajetes y espárragos es un truco brillante: rápido, sano y sabroso. El pimentón aporta el toque ahumado que eleva la legumbre, logrando un plato reconfortante de aprovechamiento con mucho estilo. ¡Cocina inteligente!
El espárrago (Asparagus officinalis) tiene su origen en las cuencas de los ríos Tigris y Éufrates, siendo apreciado por los antiguos egipcios y convertido en un manjar de lujo por los romanos. Tras la caída del imperio, su consumo se perdió en Europa hasta que los árabes lo reintrodujeron en la Península Ibérica durante el siglo XI, valorando sus propiedades medicinales. No fue hasta el siglo XVIII cuando se empezaron a cultivar las variedades más gruesas que conocemos hoy. La diferencia fundamental entre el espárrago blanco y el verde (o triguero) no es la especie, sino su método de cultivo y la exposición a la luz: el blanco crece bajo tierra sin recibir luz solar, lo que impide la fotosíntesis y resulta en un sabor suave y tierno; por el contrario, el verde crece al aire libre, permitiendo la producción de clorofila que le otorga su color vibrante y un perfil de sabor más intenso y herbáceo. Cabe destacar que el "triguero" auténtico es la variedad silvestre, mucho más delgada y amarga. En España, zonas como Navarra y Granada son referentes en su producción, siendo un ingrediente clave que combina tradición histórica y versatilidad culinaria en platos modernos.
#RevistaCookpad
Alubias blancas de bote con ajetes y trigueros
Un guiso de alubias de bote con ajetes y espárragos es un truco brillante: rápido, sano y sabroso. El pimentón aporta el toque ahumado que eleva la legumbre, logrando un plato reconfortante de aprovechamiento con mucho estilo. ¡Cocina inteligente!
El espárrago (Asparagus officinalis) tiene su origen en las cuencas de los ríos Tigris y Éufrates, siendo apreciado por los antiguos egipcios y convertido en un manjar de lujo por los romanos. Tras la caída del imperio, su consumo se perdió en Europa hasta que los árabes lo reintrodujeron en la Península Ibérica durante el siglo XI, valorando sus propiedades medicinales. No fue hasta el siglo XVIII cuando se empezaron a cultivar las variedades más gruesas que conocemos hoy. La diferencia fundamental entre el espárrago blanco y el verde (o triguero) no es la especie, sino su método de cultivo y la exposición a la luz: el blanco crece bajo tierra sin recibir luz solar, lo que impide la fotosíntesis y resulta en un sabor suave y tierno; por el contrario, el verde crece al aire libre, permitiendo la producción de clorofila que le otorga su color vibrante y un perfil de sabor más intenso y herbáceo. Cabe destacar que el "triguero" auténtico es la variedad silvestre, mucho más delgada y amarga. En España, zonas como Navarra y Granada son referentes en su producción, siendo un ingrediente clave que combina tradición histórica y versatilidad culinaria en platos modernos.
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Paso a paso
- 1
Machaca los ajos y corta los ajetes y los tallos de los trigueros en trozos pequeños. Reserva las yemas de los trigueros.
- 2
Sofríe los ajos en el aceite de oliva a fuego medio hasta que doren ligeramente.
- 3
Añade los ajetes y los trigueros, rehoga unos minutos.
- 4
Incorpora el pimentón dulce, remueve rápido para que no se queme.
- 5
Agrega las alubias con su caldo y el vaso de agua. Remueve levemente y cocina 30 minutos a fuego medio-bajo.
- 6
Unos 5/10 minutos (depende de su grosor) antes de terminar la cocción incorpora las yemas de los espárragos trigueros.
- 7
Ajusta de sal y pimienta al final.
Trucos
Puedes ajustar la cantidad de agua según la consistencia que prefieras para el plato.
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