
Codornices al ajo perfumado

TRABAJÉ MUCHO PERO ME LO PASÉ BIEN
Aquel día, después de haber terminado mi trabajo en la cocina, mi pensamiento mas inmediato fue el de quitarme la ropa impregnada de un acusado olor a cebolla y otras verduras, carnes humo y vete a saber que mas mezclas dominaban mi parte olfativa proveniente de mi chaquetilla de cocinero.
Agobiado por el sudor, me metí en la ducha semi tibia. En la parte inferior de mi cuello los restos de harina que Marta, la otra cocinera me había metido antes de subir a mi habitación, estaban desapareciendo por momentos por el efecto de la presión del agua de la ducha combinada con un jabón que ella me regaló un día.
Marta, era la encargada del cuarto frío, es decir, normalmente es donde se elaboran los platos que no requieren fuego. Esta cocinera pastelera, además de guapa era muy buena compañera de trabajo pero a veces le gustaba juguetear como fue el caso de esparcirme harina por detrás del cogote. Cuando habíamos finalizado el trabajo daba rienda suelta sus impulsos.
La harina que cubría parte de mi piel englobaba “quizás” también, lo que en su día, la comisión alimentária y de nutrición de los Estados Unidos recomendó al gobierno federal la conveniencia de enriquecerla. No todas las harinas lo están, claro, pero yo siempre e oido en el transcurso de mi larga vida profesional, que el pan elaborado con harina enriquecida estimulaba la calcificación de los huesos. Llevaba algo así como tiamina, niacina.
Codornices al ajo perfumado
TRABAJÉ MUCHO PERO ME LO PASÉ BIEN
Aquel día, después de haber terminado mi trabajo en la cocina, mi pensamiento mas inmediato fue el de quitarme la ropa impregnada de un acusado olor a cebolla y otras verduras, carnes humo y vete a saber que mas mezclas dominaban mi parte olfativa proveniente de mi chaquetilla de cocinero.
Agobiado por el sudor, me metí en la ducha semi tibia. En la parte inferior de mi cuello los restos de harina que Marta, la otra cocinera me había metido antes de subir a mi habitación, estaban desapareciendo por momentos por el efecto de la presión del agua de la ducha combinada con un jabón que ella me regaló un día.
Marta, era la encargada del cuarto frío, es decir, normalmente es donde se elaboran los platos que no requieren fuego. Esta cocinera pastelera, además de guapa era muy buena compañera de trabajo pero a veces le gustaba juguetear como fue el caso de esparcirme harina por detrás del cogote. Cuando habíamos finalizado el trabajo daba rienda suelta sus impulsos.
La harina que cubría parte de mi piel englobaba “quizás” también, lo que en su día, la comisión alimentária y de nutrición de los Estados Unidos recomendó al gobierno federal la conveniencia de enriquecerla. No todas las harinas lo están, claro, pero yo siempre e oido en el transcurso de mi larga vida profesional, que el pan elaborado con harina enriquecida estimulaba la calcificación de los huesos. Llevaba algo así como tiamina, niacina.
Paso a paso
- 1
Salpimentaremos las codornices frotándolas también con un poco de Curry. Las freiremos con poco aceite y con el fuego medio hasta que se desprenda su piel del hueso.
- 2
Antes de retirarlas del fuego les incorporaremos los dientes de ajo picados y un poco de perejil junto con los piñones. Estos ingredientes añadidos, no los tendremos mas de diez segundos para que no se quemen.
- 3
Las acompañaremos con un arroz blanco hervido y posteriormente salteado con ajos fritos y unos piñones añadidos con el arroz, sal y un poco de Curry.
- 4
www.joanvillaro.e.telefonica.net
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