Paso a paso
- 1
Colocar los pimientos, enteros, en una fuente de horno. Untarlos de aceite. Después, añadir una pizca de sal y meterlos en el horno, previamente calentado a 180ºC, calor arriba y abajo. Meterlos en la rendija del medio unos 50 minutos.
- 2
Pasado el tiempo, retirar los pimientos asados del horno. Habrán menguado bastante. Ahora, dejar que «suden», con esto soltarán mucho líquido, el cual aprovecharemos después. Para lograr que suden, tapar por completo la bandeja de horno. Dejar que reposen a temperatura ambiente durante unos 30 minutos o hasta que se hayan enfriado.
- 3
Pelar la piel con las manos. Saldrá con bastante facilidad. Hecho esto, cortar en tiras grandes. Si lo desea, puede retirar las pepitas.
- 4
Finalmente, cortar los pimientos en tiras más pequeñas y los meterlos en un frasco de vidrio previamente esterilizado. Cubrir con el jugo que hayan soltado y los guardarlos en la nevera. Buen provecho.
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