Rabdi (Rabri)🌹🇮🇳 Natilla india de pistachos, cardamomo y agua de rosas

Hay algo peligrosísimo en que te abran un supermercado indio nuevo cerca de casa: entras por "mirar un poco" y sales con la sensación de haber desbloqueado una dimensión culinaria paralela. Especias que no sabías pronunciar (¡y menos que existían!), frutos secos en formatos gloriosos, aguas florales, snacks (todos picantes, eso sí). De pronto, tu despensa parece haber hecho un Erasmus en Delhi.
Entre toda esa nueva amalgama de ingredientes cayó en mis manos un preparado de un postre muy típico de La India, conocido como "Rabdi / Rabri", muy parecido a nuestras natillas de toda la vida. Eso sí: infinitamente más perfumado y con ese toque exótico tan peculiar de la repostería india. En cuanto lo preparé y lo probé, me gustó tanto que hice lo que hacemos los que convertimos cualquier antojo culinario en proyecto: buscar la receta, entender de dónde viene esa magia y llevarla a una versión casera.
Y aquí es donde necesito ponerme seria —solo un segundo— porque con el Rabdi conocí la combinación que, para postres, es perfecta: pistacho+cardamomo+agua de rosas. Qué barbaridad y qué elegancia. El pistacho aporta ese fondo graso y crunchy; pero el auténtico giro de guion es el que le da la mezcla del cardamomo molido con el agua de rosas. Ahí, queridx, no es cocina, es alquimia.
¿Te atreves a darle un toque más exótico, aromático y absolutamente adictivo a tus natillas?
Enjoy!😘✨
Rabdi (Rabri)🌹🇮🇳 Natilla india de pistachos, cardamomo y agua de rosas
Hay algo peligrosísimo en que te abran un supermercado indio nuevo cerca de casa: entras por "mirar un poco" y sales con la sensación de haber desbloqueado una dimensión culinaria paralela. Especias que no sabías pronunciar (¡y menos que existían!), frutos secos en formatos gloriosos, aguas florales, snacks (todos picantes, eso sí). De pronto, tu despensa parece haber hecho un Erasmus en Delhi.
Entre toda esa nueva amalgama de ingredientes cayó en mis manos un preparado de un postre muy típico de La India, conocido como "Rabdi / Rabri", muy parecido a nuestras natillas de toda la vida. Eso sí: infinitamente más perfumado y con ese toque exótico tan peculiar de la repostería india. En cuanto lo preparé y lo probé, me gustó tanto que hice lo que hacemos los que convertimos cualquier antojo culinario en proyecto: buscar la receta, entender de dónde viene esa magia y llevarla a una versión casera.
Y aquí es donde necesito ponerme seria —solo un segundo— porque con el Rabdi conocí la combinación que, para postres, es perfecta: pistacho+cardamomo+agua de rosas. Qué barbaridad y qué elegancia. El pistacho aporta ese fondo graso y crunchy; pero el auténtico giro de guion es el que le da la mezcla del cardamomo molido con el agua de rosas. Ahí, queridx, no es cocina, es alquimia.
¿Te atreves a darle un toque más exótico, aromático y absolutamente adictivo a tus natillas?
Enjoy!😘✨
Paso a paso
- 1
Antes de meternos de lleno con esta versión casera, el Rabdi (o Rabri) es uno de esos postres tradicionales del norte de la India que no deja indiferente a nadie. Su origen suele situarse en regiones como Uttar Pradesh y Rajasthan, donde la técnica clásica consiste en cocer leche lentamente durante muuuucho tiempo, retirando y acumulando capas de nata que se forman en la superficie hasta conseguir una crema espesa, rica y aromática.
- 2
Lo fascinante del rabdi es que, con una base tan sencilla existen un sinfín de versiones. Puede servirse así, solo, bien frío, perfumado con azafrán, cardamomo, frutos secos; acompañar dulces fritos como el 'jalebi'; o mezclarse con frutas tipo mango, higos o, incluso, granada. Cada región y casi cada familia pone su toque especial al rabdi que lo caracteriza.
(Si entras en el Cookpad La India vas a flipar porque verás mil versiones. Es como en España en cuanto a recetas de tortilla XD).
- 3
Como ocurre con nuestras natillas, el rabdi pertenece a esa maravillosa familia de postres donde la leche es protagonista absoluta, solo que aquí aparece ese sello aromático tan reconocible de la repostería india. La receta que presento no pretendo replicar la reducción lenta tradicional (¡me quedo sin bombona xD!), sino capturar su esencia aromática y cremosa a través de una técnica de natilla, mucho más fácil de preparar y, por supuesto, más rápida.
(Foto del preparado que pillé 1st time:)
- 4
En un cazo, calentamos a fuego medio hasta que la leche esté bien caliente, pero sin dejar que hierva a lo loco, como si estuvieras castigándola. Apagamos el fuego y añadimos las hebras de azafrán.
Dejamos infusionar unos 10 minutos. En ese rato la cocina empezará a oler como si hubieras tomado la decisión correcta en la vida (¡y espérate, porque solo estamos empezando!).
Aprovechamos para triturar los pistachos y las almendras (mejor trituradora). Reservamos.
- 5
En un bol, mezclamos las yemas con el azúcar y la maicena. Bate bien hasta obtener una crema lisa, sin grumos estilo ColaCao classic. Esta parte es importante porque, aunque luego entremos en un territorio aromático más exótico, la estructura sigue siendo la de una natilla clásica bien hecha. Es decir: aquí están los cimientos. El cardamomo y el agua de rosas ponen el acento; la yema y la maicena hacen el trabajo serio.
- 6
Colamos la leche infusionada para retirar las hebras de azafrán y la volvemos a disponer en el cazo donde la calentamos. Añadimos además la media cucharadita de cardamomo.
A fuego bajo, vertemos poco a poco la mezcla de yemas, batiendo con una espumadera sin parar. Queridos universitarios y otros con nivel cocina A1: este paso prohibido existe básicamente para evitar que las yemas se cocinen de golpe y nos montemos unos huevos escalfados dulzones con leche.
- 7
No dejamos de remover de manera constante. No te vayas. No contestes mensajes largos. No reels. No te pongas a mirar pantalones por Vinted. La mezcla se irá espesando hasta adquirir esa textura de crema suave natillona, brillante y envolvente.
Cuando la crema haya espesado y sea natilla, retírala del fuego. Añade entonces el agua de rosas, los pistachos y almendras picados para luego remover bien y repartirlos.
- 8
Y aquí ocurre el pequeño milagro. Porque hasta este momento tenías una base deliciosa, sí, de natilla que te hacía tu abuela la del pueblo, pero en cuanto entra el agua de rosas, el postre cambia de idioma. Y cuando se encuentra con el cardamomo, que ya venía trabajando en segundo plano, aparece ese perfil aromático tan propio del subcontinente indio: floral, cálido, elegante y un poco escandaloso en el mejor sentido.
Tomando como base el famoso meme indio, quedarás así:
- 9
Vertemos la crema en copas, en cuencos, sobre una nalga, donde quieras. Pero, eso sí, déjala templar primero a temperatura ambiente mínimo 20 minutos para que repose y, si es veranito, lo pasas después a la nevera. A ver, yo en esto soy muy hater. Soy de natilla tibia, así que por ende, también soy de Rabdi tibio. Lo normal es tomarlo en frío.
Yo te recomiendo tomarlo recién hecho, tibio 😶🌫️👍🏼.
- 10
Antes de servir, puedes decorar con más pistachos triturados y unos pétalos/capullos de rosa secos. No es obligatorio, pero queda precioso y refuerza desde el primer vistazo la idea de lo que viene: un postre suave, cremosito y fragante, a medio camino entre la natilla clásica y el universo especiado indio del rabdi.
¿Qué te parece? ¿Conoces alguna receta india que recomendarías ya que tengo el súper cerca? ¡No dudes en usar los comentarios!
Trucos
Notitas:
1) Si te gusta más espeso, déjalo más al fuego. Si te pasas, pégale un chorrito de leche entera tibia a la mezcla.
2) Que yo sea una adicta al agua de rosas, no significa que tú lo seas. Si no lo has probado antes, intenta dosificar un poquito e ir probando. Una cucharada es suficiente, para empezar.
3) Y el cardamomo: ojito es indispensable en esta receta. No lo obvies. Si no tienes indio cerca, mira en herbolarios. Lo puedes aprovechar luego para hacer café turco, por ejemplo. 🩷
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