Mis spaghetti alle vongole. Para mi mamá

A los 16 años vine a estudiar medicina. Vivía solo en un pequeño departamento de mi papá en Estados Unidos y Jujuy, entonces una calle angosta. Muchas veces comía en cantinas de barrio. Mi plato favorito era espaguetis a la vongole. Después desaparecieron del menú. Como si se hubiera acabado el mundo de los berberechos. Cuando los encontré en el súper no lo podía creer. Se inician los preparativos del día de la madre. Pensé que era una buena ocasión para prepararlos como un regalo para mi mamá, que se preciaba de ser una cocinera a la italiana. Esta es su historia.
Se llamaba Pampa Tina Ferro, hija menor de un matrimonio genovés que se radicó en Santa Rosa, y que tuvo seis hijas más y un único varón. Pampa, en homenaje a la pampa Argentina y a su provincia. Tina, por una conocida soprano de la época, única concesión de la que mandaba en la casa, doña Ida, mi abuela, al nono Ferro y a su afición a la ópera que cultivaba escuchando en su radio a galena las que transmitía los viernes el Colón . Estudió la escuela normal. Fue maestra de primero superior toda su vida. Adoraba a los chiquititos, mucho más que a los grandes o adultos (salvo sus dos hijos, Luis y yo). Fue una mamá de sueño, la que todos quisieran tener, y una abuela de sueño. Los Ferro, que provenían de una familia acomodada, llegaron a la Argentina en la segunda del barco, e instalaron en Santa Rosa un negocio de venta de soda, quizás también carbón y seguro cerveza. (SIGUE EN EL PUNTO NÚMERO 16 DE LA RECETA)
Mis spaghetti alle vongole. Para mi mamá
A los 16 años vine a estudiar medicina. Vivía solo en un pequeño departamento de mi papá en Estados Unidos y Jujuy, entonces una calle angosta. Muchas veces comía en cantinas de barrio. Mi plato favorito era espaguetis a la vongole. Después desaparecieron del menú. Como si se hubiera acabado el mundo de los berberechos. Cuando los encontré en el súper no lo podía creer. Se inician los preparativos del día de la madre. Pensé que era una buena ocasión para prepararlos como un regalo para mi mamá, que se preciaba de ser una cocinera a la italiana. Esta es su historia.
Se llamaba Pampa Tina Ferro, hija menor de un matrimonio genovés que se radicó en Santa Rosa, y que tuvo seis hijas más y un único varón. Pampa, en homenaje a la pampa Argentina y a su provincia. Tina, por una conocida soprano de la época, única concesión de la que mandaba en la casa, doña Ida, mi abuela, al nono Ferro y a su afición a la ópera que cultivaba escuchando en su radio a galena las que transmitía los viernes el Colón . Estudió la escuela normal. Fue maestra de primero superior toda su vida. Adoraba a los chiquititos, mucho más que a los grandes o adultos (salvo sus dos hijos, Luis y yo). Fue una mamá de sueño, la que todos quisieran tener, y una abuela de sueño. Los Ferro, que provenían de una familia acomodada, llegaron a la Argentina en la segunda del barco, e instalaron en Santa Rosa un negocio de venta de soda, quizás también carbón y seguro cerveza. (SIGUE EN EL PUNTO NÚMERO 16 DE LA RECETA)
Paso a paso
- 1
Ingredientes I: aceite de oliva, spaghettis Del Verde, sal, pimienta
- 2
Ingredientes II: berberechos, langostinos
- 3
Ingredientes III: ajo picado, perejil, peperoncino
- 4
Paso I: poner en una olla un litro de agua y agregarlos la sal. Mientras se calienta, comenzar a hacer la salsa.
- 5
Paso II: Poner aceite en una olla (la mía tiene revestimiento cerámico no adherente), sofreír los ajos muy poco, agregar los berberechos y los langostinos, apenas sofreír, y agregar 250 cc de agua, sal, unas gotas de peperoncino.
- 6
Paso III: Hacerlos hervir. Bajar el fuego para que la salsa tenga tiempo para hacerse. Ummm... Desconfiaba del sabor de berberechos congelados y no frescos como los que cosechábamos la playa. SIN EMBARGO, COMIENZA A SENTIRSE UN AROMA A MARISCO SENSACIONAL.
- 7
Paso IV: el agua de los fideos hirvió. Ponerlos
- 8
Paso V: Creo que esto no lo expliqué antes. La mejor manera de no tener que preocuparse de empujar los fideos para que se sumerjan en el agua, es taparlos. Solos se ablandan y entran en el agua. El agua hirviendo nuevamente pero ahora con los fideos, sube hasta la tapa. Es el momento de desataparlos, apenas revolver para certificar que no se peguen y poner en marcha el reloj. Para esta marca son 11 minutos.
- 9
Paso VI: La salsa está hecha. Retirar del fuego, agregar perejil picado y esperar que están los fideos. Si prueban el agua, verán que no les miento. Está buenísima, y con un enorme gusto a marisco.
- 10
Paso VII: Pasaron los 11 minutos. Colar los fideos.
- 11
Paso VIII: Mientras escurren, poner a calentar la salsa. En seguridad, poner los fideos en la olla, mezclar bien, y dejar que los fideos absorban el jugo. El perejil ya se cocinó en la salsa.
- 12
Paso IX: poner los fideos en un plato. Me sirvo un vaso de vino.
- 13
Paso X: estoy por comer, pero pienso que no resaltan visualmente. Ensayo otra solución. Si, esta me gusta más. Rocío con algo de perejil cortado. NO AGREGUEN DEMASIADO. NO TIENE QUE TAPAR EL GUSTO DE LA SALSA.
- 14
Los restos del festín. Estaban sensacionales. Mi temores que los berberechos por estar cocidos y congelados no tuvieran sabor no se cumplieron. Me serví otra copa de vino, para brindar con ustedes
- 15
Por mi mamá, por todas las mamás del mundo. Por ustedes, queridas amigas y mamás de Cookpad.
- 16
Mamá cuenta que de chica veía pasar desde su ventana a un chiquillo de piernitas flacas, sin medias en pleno invierno, hijo de inmigrantes pobres, pero el mejor alumno de la escuela, mi papá, de quien quizá ya estaba enamorada. Papá, que también fue el mejor alumno en la secundaria, pudo estudiar medicina en Rosario gracias a que ganó una beca instituida por el socialismo en el gobierno, intervenido por la nación cuando quiso cobrarle impuestos a la Iglesia. Papá se recibe como el mejor
- 17
Alumno de la Facultad, regresa a Santa Rosa y se casa con esa chiquilla de 20 años que años atrás lo miraba pasar por su ventana. Se establecen en Coronel Charlone. A los pocos meses nazco en Santa Rosa, en casa de mi abuela. Tuvimos mala suerte. Mamá contrae un fiebre puerperal que casi la mata. Papá y el Nene Ferro, mi tío también médico, hicieron traer las escasas sulfamidas de la época que la curan. Yo hice de poco días un foco neumónico. No había penicilina todavía. Me trataron con
- 18
Un insólito absceso de fijación. Curé. Todavía tengo la marca. A los tres años papá se instala en Trenque Lauquen. Médico de pobres, como yo lo sería años después, era adorado por sus pacientes. Mamá es maestra en la escuela No.3, la mima en que enseñó Almafuerte, poeta y maestro, que escribió "voy a plantar abecedario allí mismo donde se plantan los trigales". Mi primer grado lo hice allí.
- 19
Nos mudamos a una casa mejor, Roca 413, y mamá a la escuela No. 2, en la que yo termine mi primaria. Terminó su carrera como directora de esa escuela. Cuando años después volví a casa con Graciela para que la conocieran-los dos de 21 años- literalmente enloqueció de contenta. Mamá de dos varones, la adoptó como la hija mujer que no tuvo. La festejó, la llenó de regalos, le compró toda la ropa que Graciela no tenía, le hizo hacer trajes. Cuando cumplí 22 años nos casamos por
- 20
Civil en Buenos Aires con la bendición de nuestros padres y familiares cercanos. Festejamos con un almuerzo en el resto del Automóvil Club -pagado por papá, que siempre respondió por su familia-. Ni que hablar de la alegría de mamá, que llegó al máximo cuando al tiempo llegó Sandrita, nuestra primera hija y su primera nieta. En abril de 1960 juré como médico. Sandrita, de apenas un mes fue llevada en brazos por su mamá a presenciar la ceremonia.
- 21
Del departamento de Austria en el que vivimos hasta ese momento, pasamos a Beccar donde instalé mi primer consultorio. Al año, la muerte de un médico de El Talar, familiar de un compañero del Hospital De San Fernando donde fui a aprender cirugía, me llevó a hacerme cargo de un consultorio exitoso que continué hasta nuestro exilio en 1976. Mamá, desde hacía años en Buenos Aires, disfrutaba enormemente de sus nietos, que la recuerdan siempre como la mejor de las abuelas.
- 22
Su felicidad terminó con el exilio nuestro y de Luis, mi hermano. Tuvo fuerzas para sanar a fuerza de cariño a sus otros nietos, de 8, 6 y dos años, rescatados por mi papá del instituto para menores de Mercedes donde los tenían "presos" los militares depués que los "capturaron" junto con su mamá, torturada y asesinada. Fue su torturador y asesino el que hizo ir a medianoche a mi papá a Campo de Mayo, y a donde fue sabiendo lo que pasaba, y donde fue testigo de las lágrimas del
- 23
Torturador cuando le decía lo buena que era la mamá torturada, a la que cumplió la promesa que sus hijos no serían dados a cualquiera, sino a sus abuelos. Siempre que pienso en la cobardía de los militares torturadores y asesinos, me emociona más la valentía de mi padre, en ese momento, y después, cuando increpó al juez de la dictadura hasta que le entregó a sus nietos con todos sus papeles en orden.
- 24
Llevaron a mis sobrinos a México. Al poco tiempo mamá arrastra a mi papá vivir cerca nuestro. Pese a sus intentos ya no fueron felices. En 1983 regresaron al departamento de Austria. Habían perdido los dos tercios de sus ahorros por maniobras similares a las argentinas cuando se apropian de lo ahorrado por las clases medias. Regresamos nosotros en 1986. Tratamos que recuperaran algo de la felicidad perdida. Papá muere enfermo algunos años después. Luis, mi hermano muere antes de los
- 25
60 años leyendo en una librería mexicana, como le hubiera gustado morir. Los nietos se reúnen para contárselo a mamá, que me busca con la mirada, me nombra. Yo estaba en un congreso en España. No me encuentra. Dice: ya no quiero vivir. Cae en coma. Me avisan a Cáceres. Alquilo un coche, llego lo más rápido que puedo a Madrid, tomo el avión que está por partir. Alcanzo a ver a mamá en coma, internada en el Hospital francés, del que yo era médico. Habían pasado dos días. La llamé suavemente.
- 26
Esperó esos dos días a que llegara para morir. Por eso le dedico la receta. Por eso.
Palabra clave
Recetas similares
Más recetas

















Comentarios (2)