Albóndigas con salsa de ostras y almendras

El otro día vi la receta de las albóndigas con salsa de almendras de nuestra compañera Mari Gálvez y la puse en mi tablón de propósitos con la intención de elaborar su receta. En ése momento, recordé como hace mi mujer las albóndigas de carne (sin la salsa) y pensé en realizar dichas albóndigas de carne junto con una variante de la salsa de almendras de Mari a la que añadí la salsa de ostras.
Albóndigas con salsa de ostras y almendras
El otro día vi la receta de las albóndigas con salsa de almendras de nuestra compañera Mari Gálvez y la puse en mi tablón de propósitos con la intención de elaborar su receta. En ése momento, recordé como hace mi mujer las albóndigas de carne (sin la salsa) y pensé en realizar dichas albóndigas de carne junto con una variante de la salsa de almendras de Mari a la que añadí la salsa de ostras.
Paso a paso
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El día anterior, elaboramos las albóndigas: para ello, en un bol mezclamos la carne picada con el pan rallado, una buena pizca de sal, una pizca de pimienta negra (al gusto según nos gusten más o menos sentidas de picante, yo personalmente puse muy poca cantidad ya que lo que pretendo es realzar el sabor de la carne), la nuez moscada, el comino y los piñones. Amasamos todo bien para que quede bien mezclado y añadimos las dos yemas de huevo.
- 2
Mezclamos bien, dejamos reposar 20' y con ayuda de una cuchara sopera cogemos la masa de carne y vamos elaborando las albóndigas. Las freímos en abundante aceite.
- 3
Al día siguiente, pasamos a elaborar la salsa: para ello, en una sartén, hacemos un sofrito con la cebolla y el ajo. Cuando esté bien dorado, añadimos la almendra molida y vamos removiendo a fuego lento para que no se nos queme. A continuación, echamos la cucharada de harina y continuamos removiendo. Una vez bien mezclado todo, añadimos el vaso de vino blanco y continuamos removiendo. Una vez llegue al punto de ebullición, añadimos parte de la salsa de ostras pero no toda.
- 4
Añadimos las albóndigas y lo cubrimos todo con agua. Dejamos que vuelva a llegar a ebullición y volvemos a añadir otro buen chorro generoso de salsa de ostras. Continuamos removiendo hasta que veamos que la salsa reduce y se espesa. Como acompañamiento, se puede servir el plato con unas patatas fritas cortadas a gajos gruesos.
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