Sepia encebollada sobre mini focaccias a la pimienta

Quizá no todos hayan tenido la suerte de tener una madre como la mía; pero con una madre como la mía, nadie puede negarme que la mamitis exista. Y es que desde el segundo cero de mi existencia, ella es la que “está”, la que “sabe”, la que “conoce”, la que “cuida”. Es decir: ella es la que escuchó por las noche si lloraba, si me caía de la cama o si tenía pesadillas. Ella sabía como se llamaban mis compañeros de colegio, mi profesora y mi color favorito. Ella era la que sabía qué día tenía gimnasia, dibujo o inglés y no me mandaba al colegio con bañador si era el día de equitación. Ella no me vestía de pana en agosto o con camiseta de tirantes en enero. Y por supuesto, se tomaba la molestia de mirar si la etiqueta estaba por delante o por detrás…. Seguro que en esos duros años, ella tuvo momentos —incluso días enteros— en que pensaba cómo sería su vida si no tuviera hijos, pero como los tenía, apechugaba. Y aunque los años han pasado, y también muchas cosas a lo largo de estos, la ilusión, y el coraje por sacarnos adelante a mi hermana y a mí, siguen siendo uno de sus motores.
Y abrazando la letra de un cantautor que siempre me saca la sonrisa, os comparto lo que es una madre coraje, como la mía:
🎶Me quiere igual ganando que perdiendo
Tiene el récord mundial en perdonar
Suele coserle alas a mis sueños […]
[…] Celebra mi suerte
[…] y me ama fuerte🎶
Sepia encebollada sobre mini focaccias a la pimienta
Quizá no todos hayan tenido la suerte de tener una madre como la mía; pero con una madre como la mía, nadie puede negarme que la mamitis exista. Y es que desde el segundo cero de mi existencia, ella es la que “está”, la que “sabe”, la que “conoce”, la que “cuida”. Es decir: ella es la que escuchó por las noche si lloraba, si me caía de la cama o si tenía pesadillas. Ella sabía como se llamaban mis compañeros de colegio, mi profesora y mi color favorito. Ella era la que sabía qué día tenía gimnasia, dibujo o inglés y no me mandaba al colegio con bañador si era el día de equitación. Ella no me vestía de pana en agosto o con camiseta de tirantes en enero. Y por supuesto, se tomaba la molestia de mirar si la etiqueta estaba por delante o por detrás…. Seguro que en esos duros años, ella tuvo momentos —incluso días enteros— en que pensaba cómo sería su vida si no tuviera hijos, pero como los tenía, apechugaba. Y aunque los años han pasado, y también muchas cosas a lo largo de estos, la ilusión, y el coraje por sacarnos adelante a mi hermana y a mí, siguen siendo uno de sus motores.
Y abrazando la letra de un cantautor que siempre me saca la sonrisa, os comparto lo que es una madre coraje, como la mía:
🎶Me quiere igual ganando que perdiendo
Tiene el récord mundial en perdonar
Suele coserle alas a mis sueños […]
[…] Celebra mi suerte
[…] y me ama fuerte🎶
Paso a paso
- 1
Limpiamos las sepias, y las cortamos en trozos de bocado. Salpimentamos y reservamos.
- 2
Picamos las cebollas, y en una sartén, con un poco de aceite, sal y pimienta, la pochamos.
- 3
Cuando comience a transparentar, agregamos la sepia, y dejamos que se cocine. (La tinta de la sepia, se podría aportar en cualquier momento a partir de aquí).
- 4
Mientras, en una parrilla, y a fuego medio-bajo, cocinamos las focaccias por ambos lados, hasta que estén doraditas
- 5
Para emplatar: ponemos un poco de mayonesa sobre cada foacccia y sobre esta, una cucharada de sepia encebolla, espolvoreamos perejil.
- 6
A disfrutar!
Trucos
Puedes añadir otros ingredientes como pimientos o cebolla para darle más sabor.
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