Budín de Auyama

Érase una vez un quesillo que se creció y se convertió en Budín.
Está receta es muy cercana a mi corazón porque está diseñada para dos de mis tres grandes amores.
Cuando mi esposo y yo recién nos mudamos compramos una cocina sin horno, por lo que tenía que ingeniármelas para hacer postres variados al sartén o en baño de María ya que ambos somos muy dulceros.
En una de esas tardes de domingo que se antojan los dulces decidí hacer un Quesillo en honor a mí amado abuelo Félix, un hombre excepcional, que aunque no era muy dulcero, nunca pudo resistirse a los Quesillos.
En esa oportunidad la mezcla quedó demasiado aguada, ya que tengo la costumbre de usar las auyamas más tiernas o menos consistentes para los Quesillos. Empecé modificando la receta y poco a poco, con la ayuda de mi esposo de buen paladar logramos conseguir un buen Budín de auyama que resultó la joya entre los postres caseros de a diario.
Es muy fácil prepararla y se usan pocos ingredientes por lo que es apto para principiantes y expertos. ¡Los invito a probarla!
Budín de Auyama
Érase una vez un quesillo que se creció y se convertió en Budín.
Está receta es muy cercana a mi corazón porque está diseñada para dos de mis tres grandes amores.
Cuando mi esposo y yo recién nos mudamos compramos una cocina sin horno, por lo que tenía que ingeniármelas para hacer postres variados al sartén o en baño de María ya que ambos somos muy dulceros.
En una de esas tardes de domingo que se antojan los dulces decidí hacer un Quesillo en honor a mí amado abuelo Félix, un hombre excepcional, que aunque no era muy dulcero, nunca pudo resistirse a los Quesillos.
En esa oportunidad la mezcla quedó demasiado aguada, ya que tengo la costumbre de usar las auyamas más tiernas o menos consistentes para los Quesillos. Empecé modificando la receta y poco a poco, con la ayuda de mi esposo de buen paladar logramos conseguir un buen Budín de auyama que resultó la joya entre los postres caseros de a diario.
Es muy fácil prepararla y se usan pocos ingredientes por lo que es apto para principiantes y expertos. ¡Los invito a probarla!
Paso a paso
- 1
Pela y pica la auyama en trocitos pequeños para hervirla en suficiente agua.
- 2
Una vez esté blanda, escurrila en un colador para pasta y deja que repose hasta que enfríe para que tenga mejor consistencia.
- 3
Coloca la auyama en un envase y triturala. También puedes usar la licuadora pero a nosotros particularmente nos gusta más la consistencia del puré.
- 4
Agrega el huevo entero y mezcla bien.
- 5
Incorpora el azúcar intentando que se disuelva en la mezcla sin dejar granos enteros.
- 6
En este punto puedes incorporar el licor o la esencia de tu preferencia para ayudarte a disolver el azúcar.
- 7
Agrega la harina y la leche en polvo con una pizca de sal para balancear los sabores.
- 8
Para el caramelo coloca los ingredientes en el molde que usarás para el baño de María y prepara un caramelo
- 9
Cuando el caramelo este listo, vierte la mezcla en el molde y recuerda cerrar bien el envase para llevarlo a baño de María por unos 45 minutos. Cuando puedas sacar un cuchillo limpio de la mezcla estará listo el budín.
- 10
Al terminar la cocción recuerda dejar que el budín repose unos 5 minutos antes de hacer la emblemática maniobra de voltearlo en la bandeja.
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