Tarta avainillada con physalis

(ζ) —Diario de mi Yorky—
Mi mundo es un desastre, ya ni a mi propio jardín puedo salir. A ver, reconozco, que últimamente, ya no me gustaba salir tanto como antes, pero sumando todas las veces que lo hago, en total, pueden ser, perfectamente, dos horas. Pero, ahora, con los operarios desde primera hora del día y, zanjas y pozos enormes por todos sitios, más que mi jardín, eso parece un campo de batalla. Y lo peor es que me ponen el arnés, por si me caigo o intento salir de casa. O sea, ¡Soy yo! ¿A dónde piensan que me voy a ir? Obviamente, en cuanto me llamen no les voy a hacer ni caso, pero no sé yo qué puede haber ahí fuera que sea más interesante que ser una tirana en mi casa. Yo es que no los entiendo y, ¡Cuidado! Que me esfuerzo por intentarlo, pero no hay manera, la casa invadida con cachivaches por doquier y, el jardín ya ni lo reconozco.
Pero bueno, no venía yo aquí a contar mis penas. Yo quería hablar de mi súper viaje de novios; a ver, resumo: nos fuimos a Asturias, a una casita rural preciosa, al lado de una playita donde podíamos pasear, eso sí, para mí el agua bien lejos, aunque mi marido que no opina igual que yo, pasó directamente del mar a la ducha de la playa, jijiji… Anda que no me reí. Y lo peor es que no escarmentó, al día siguiente, se volvió a meter cuando perseguía a una gaviota, que obviamente, no cazó. Y, ¿sabéis lo mejor de todo? Un cachopo entero para nosotros … si es que no se puede pedir más.
Tarta avainillada con physalis
(ζ) —Diario de mi Yorky—
Mi mundo es un desastre, ya ni a mi propio jardín puedo salir. A ver, reconozco, que últimamente, ya no me gustaba salir tanto como antes, pero sumando todas las veces que lo hago, en total, pueden ser, perfectamente, dos horas. Pero, ahora, con los operarios desde primera hora del día y, zanjas y pozos enormes por todos sitios, más que mi jardín, eso parece un campo de batalla. Y lo peor es que me ponen el arnés, por si me caigo o intento salir de casa. O sea, ¡Soy yo! ¿A dónde piensan que me voy a ir? Obviamente, en cuanto me llamen no les voy a hacer ni caso, pero no sé yo qué puede haber ahí fuera que sea más interesante que ser una tirana en mi casa. Yo es que no los entiendo y, ¡Cuidado! Que me esfuerzo por intentarlo, pero no hay manera, la casa invadida con cachivaches por doquier y, el jardín ya ni lo reconozco.
Pero bueno, no venía yo aquí a contar mis penas. Yo quería hablar de mi súper viaje de novios; a ver, resumo: nos fuimos a Asturias, a una casita rural preciosa, al lado de una playita donde podíamos pasear, eso sí, para mí el agua bien lejos, aunque mi marido que no opina igual que yo, pasó directamente del mar a la ducha de la playa, jijiji… Anda que no me reí. Y lo peor es que no escarmentó, al día siguiente, se volvió a meter cuando perseguía a una gaviota, que obviamente, no cazó. Y, ¿sabéis lo mejor de todo? Un cachopo entero para nosotros … si es que no se puede pedir más.
Paso a paso
- 1
Trituramos las galletas y, en un cuenco, las mezclamos, hasta integrar, con 4 cucharadas de queso crema.
Forramos un molde desmontable con papel de horno humedecido y repartimos la mezcla por el fondo, presionando un poco para compactar. Reservamos. - 2
Mientras, ponemos las primeras 5 láminas de gelatina en agua fría a hidratar, semimontamos la nata en un bol amplio, y en otro, mezclamos el resto de queso crema con la vainilla en polvo y el azúcar.
Por otro lado, calentamos la leche, 30 segundos en el microondas, y diluimos la gelatina en ella, removiendo hasta que no queden grumos, e integramos con la mezcla anterior.
Por último, mezclamos la nata montada con la mezcla de queso y vainilla, en movimientos envolventes. - 3
Vertemos la mezcla dentro del molde, y añadimos los physalis, reservando unos 15 para el final. Reservamos en nevera.
- 4
Mientras, hidratamos el resto de láminas de gelatina y, con ayuda de la batidora, trituramos los melocotones con su propio almíbar. Calentamos la mezcla en el microondas, y agregamos las láminas de gelatina hidratada. Mezclamos hasta integrar.
Vertemos la mezcla sobre lo que teníamos reservado y, echamos el resto de physalis.
Reservamos en nevera, al menos, dos horas. - 5
A disfrutar!
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