Gnocchi de arroz con aceitunas en salsa de anchoas y limón

mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm
No, no me he vuelto vaca. La “frase” anterior la ha escrito Reyes, a su paso por encima del teléfono —que había dejado sobre el reposabrazos del sofá— y, tras regañarle, me ha dado penita borrarla. Una que es así de sentimental y, por otra parte, hay que dejar a la criatura que se exprese. No seré yo quien coarte su libertad creativa.
Sin embargo, no alcanzo a comprender qué habrá querido decir en este arrebato de expresividad. ¿Se está acordando de algún alimento que su padre le ha dado de estrangis, quizás? ¿O es un eufemismo y, como se aburre, lo que quiere decir es m***, m***, m**…? No es que no lo escriba completo porque no sepa. Es que la tengo muy bien enseñadita y sabe de sobra, que en casa no se dicen palabrotas.
Aunque, quizá, con la introducción de hoy lo que ha querido decir es que echa de menos sus épocas de fama. Pero es que me da miedo que me robe protagonismo. La tendríais que ver ahora, tumbadita a mi lado mientras yo tecleo, está como diciendo “¿Me dejas que te dé alguna idea?” Mal no me vendría, la verdad. He de confesar que no tenía ni idea de qué escribir hoy, y estaba ahí sentada —en ese momento degradante de página en blanco y cursor riéndose de ti—, hasta que se acercó ella, que ha escrito la primera frase y, a partir de ahí, a divagar se ha dicho.
No cabe duda de que ella está más inspirada que yo.
(Sumamos esta receta a la temática: Revista Cookpad Junio)
Gnocchi de arroz con aceitunas en salsa de anchoas y limón
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No, no me he vuelto vaca. La “frase” anterior la ha escrito Reyes, a su paso por encima del teléfono —que había dejado sobre el reposabrazos del sofá— y, tras regañarle, me ha dado penita borrarla. Una que es así de sentimental y, por otra parte, hay que dejar a la criatura que se exprese. No seré yo quien coarte su libertad creativa.
Sin embargo, no alcanzo a comprender qué habrá querido decir en este arrebato de expresividad. ¿Se está acordando de algún alimento que su padre le ha dado de estrangis, quizás? ¿O es un eufemismo y, como se aburre, lo que quiere decir es m***, m***, m**…? No es que no lo escriba completo porque no sepa. Es que la tengo muy bien enseñadita y sabe de sobra, que en casa no se dicen palabrotas.
Aunque, quizá, con la introducción de hoy lo que ha querido decir es que echa de menos sus épocas de fama. Pero es que me da miedo que me robe protagonismo. La tendríais que ver ahora, tumbadita a mi lado mientras yo tecleo, está como diciendo “¿Me dejas que te dé alguna idea?” Mal no me vendría, la verdad. He de confesar que no tenía ni idea de qué escribir hoy, y estaba ahí sentada —en ese momento degradante de página en blanco y cursor riéndose de ti—, hasta que se acercó ella, que ha escrito la primera frase y, a partir de ahí, a divagar se ha dicho.
No cabe duda de que ella está más inspirada que yo.
(Sumamos esta receta a la temática: Revista Cookpad Junio)
Paso a paso
- 1
El día de antes (aproximadamente 18 horas antes) ponemos los gnocchi de arroz en remojo. (Las instrucciones del fabricante son algo confusas, y el hecho de que no estén en español, no ayuda; pero con ese tiempo, a temperatura ambiente, fue suficiente). Una vez hidratados, escurrimos y reservamos.
Cortamos las aceitunas en rodajas y rallamos y exprimimos el limón.
En un wok, con un poco de aceite, ponemos el limón y la anchoas, y cocinamos hasta que las anchoas se deshagan. - 2
Agregamos las aceitunas e integramos.
E incorporamos los gnocchi. Integramos también y tras 1 minuto al fuego, lo apagamos. Tapamos y dejamos reposar unos minutos.
Emplatamos y espolvoreamos la albahaca. - 3
A disfrutar!
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