Las chauchas de la tía Josefina

Mi tía Josefina era mi madrina; hermana menor de mi padre, la única hija que -como su madre muchos años antes- se fue a vivir al extranjero, porque se casó -mi tía- con un chileno. Visitaba a la familia mendocina al menos una vez al año. Y cuando nosotros íbamos a Chile, ella cocinaba y lo hacía estupendamente. La tía Josefina hacía cosas que yo nunca podré cocinar, porque no las aprendí, como secar el laben y conservar el polvo para espesar sopas deliciosas. Pero, entre las cosas fáciles y deliciosas que hacía están estas chauchas chatas (balina), que cortaba a lo largo y finamente, como si fueran fideos. Me encantaban y las sigo haciendo.
Las chauchas de la tía Josefina
Mi tía Josefina era mi madrina; hermana menor de mi padre, la única hija que -como su madre muchos años antes- se fue a vivir al extranjero, porque se casó -mi tía- con un chileno. Visitaba a la familia mendocina al menos una vez al año. Y cuando nosotros íbamos a Chile, ella cocinaba y lo hacía estupendamente. La tía Josefina hacía cosas que yo nunca podré cocinar, porque no las aprendí, como secar el laben y conservar el polvo para espesar sopas deliciosas. Pero, entre las cosas fáciles y deliciosas que hacía están estas chauchas chatas (balina), que cortaba a lo largo y finamente, como si fueran fideos. Me encantaban y las sigo haciendo.
Paso a paso
- 1
Lava y despunta las chauchas. Córtalas en tiritas. Cocínalas en agua con sal hasta que queden tiernas. Pero, cuida que no se pasen porque pierden el color y los nutrientes.
- 2
Retíralas del fuego, agrega un chorro de agua fría para detener la cocción y cuela. Solo te resta ponerle el aceite y el jugo de limón. Es muy rica y las chauchas quedan muy tiernas.
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