Cecina casera tradicional

La cecina, un producto de carne curada y deshidratada, tiene una historia milenaria que se remonta a la época romana, con su nombre posiblemente derivado del latín "siccus" (seco). Este manjar era ya mencionado por el escritor Columela en el siglo I de.C. y ha sido un pilar en la dieta de las comunidades ganaderas de España,
En Aragón, la historia de la cecina está intrínsecamente ligada a las antiguas técnicas de conservación que permitían a las comunidades sobrevivir. Desde la época celtíbera, la necesidad de preservar la carne sin refrigeración impulsó métodos como la salazón y el secado, aprovechando los vientos secos y las condiciones climáticas de la región. En el ámbito agrícola y de pastoreo, la cecina, elaborada principalmente con ganado equino y caprino, se convirtió en un recurso vital. El proceso de curado al aire y la sal eran fundamentales para garantizar el sustento de los pastores trashumantes y de los hogares rurales, lo que hacía de la cecina no solo un alimento, sino una pieza clave en la economía de subsistencia. Con el tiempo, esta tradición se fusionó con la elaboración de otros embutidos y conservas.
Receta recogida por el gran Eugenio Monesma.
Cecina casera tradicional
La cecina, un producto de carne curada y deshidratada, tiene una historia milenaria que se remonta a la época romana, con su nombre posiblemente derivado del latín "siccus" (seco). Este manjar era ya mencionado por el escritor Columela en el siglo I de.C. y ha sido un pilar en la dieta de las comunidades ganaderas de España,
En Aragón, la historia de la cecina está intrínsecamente ligada a las antiguas técnicas de conservación que permitían a las comunidades sobrevivir. Desde la época celtíbera, la necesidad de preservar la carne sin refrigeración impulsó métodos como la salazón y el secado, aprovechando los vientos secos y las condiciones climáticas de la región. En el ámbito agrícola y de pastoreo, la cecina, elaborada principalmente con ganado equino y caprino, se convirtió en un recurso vital. El proceso de curado al aire y la sal eran fundamentales para garantizar el sustento de los pastores trashumantes y de los hogares rurales, lo que hacía de la cecina no solo un alimento, sino una pieza clave en la economía de subsistencia. Con el tiempo, esta tradición se fusionó con la elaboración de otros embutidos y conservas.
Receta recogida por el gran Eugenio Monesma.
Paso a paso
- 1
Pesa la paletilla de cochinillo.
- 2
En una bandeja grande, haz una cama de sal fina.
- 3
Frota sal por ambas caras de la paletilla.
- 4
Coloca la paletilla con la piel sobre la cama de sal y cubre la carne con más sal tapando toda la carne.
- 5
Tapa con un paño limpio y seco y deja reposar 36 horas por cada kilo de carne.
- 6
Lava con agua tibia la paletilla para quitar toda la sal.
- 7
Cuelga la paletilla y deja secar 24 horas.
- 8
Una vez seca frota pimentón picante por toda la pieza, sobre todo en los cortes de la carne.
- 9
Deja madurar al aire durante 1 mes en un lugar seco y oscuro
- 10
Mis bisabuelos lo habrían disfrutado así:
Trucos
Asegúrate de que la paletilla esté bien seca antes de aplicar el pimentón para una mejor adherencia.
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