🍥Porridge frío de maní y cacao amargo - Gachas de avena pre-cocidas 🍥

El porridge de avena se puede hacer de dos maneras: remojando la avena por toda la noche en la heladera (lo que se conoce como overnight oats) o bien cocinándola, y luego se puede consumir caliente o fría.
✨Ambas técnicas tienen sus ventajas:
🌾Remojo - Overnight oats:
Al remojar la avena varias horas, parte de los fitatos se reducen. Estos son compuestos que “atrapan” minerales como el hierro, zinc y calcio. Al consumir la avena remojada por toda la noche tenemos una mejor absorción de estos minerales, además preservamos vitaminas sensibles al calor. Tenemos buen aporte de fibra soluble y almidón intacto (sin desdoblar) de la avena. Esto nos da mayor saciedad y liberación lenta de energía.
🌾Cocidas y luego frías
La cocción no elimina tanto fitato como el remojo largo, por lo que la absorción de ciertos minerales puede ser menor que en la técnica anterior.
También hay que tener en cuenta que al cocinar la avena, las moléculas complejas de almidón se rompen para dar moléculas simples, que si la consumiéramos así recién cocida, nos daría energía rápida. Sin embargo, al dejarla enfriar, parte de este almidón se convierte en almidón resistente, que no se absorbe en el intestino delgado y pasa al grueso para ser alimento de la microbiota intestinal. Gana en saciedad, no da un pico brusco de grucosa e indirectamente también mejora la absorción de minerales a largo plazo.
Dos técnicas diferentes con beneficios similares. Con cuál te quedas?
🍥Porridge frío de maní y cacao amargo - Gachas de avena pre-cocidas 🍥
El porridge de avena se puede hacer de dos maneras: remojando la avena por toda la noche en la heladera (lo que se conoce como overnight oats) o bien cocinándola, y luego se puede consumir caliente o fría.
✨Ambas técnicas tienen sus ventajas:
🌾Remojo - Overnight oats:
Al remojar la avena varias horas, parte de los fitatos se reducen. Estos son compuestos que “atrapan” minerales como el hierro, zinc y calcio. Al consumir la avena remojada por toda la noche tenemos una mejor absorción de estos minerales, además preservamos vitaminas sensibles al calor. Tenemos buen aporte de fibra soluble y almidón intacto (sin desdoblar) de la avena. Esto nos da mayor saciedad y liberación lenta de energía.
🌾Cocidas y luego frías
La cocción no elimina tanto fitato como el remojo largo, por lo que la absorción de ciertos minerales puede ser menor que en la técnica anterior.
También hay que tener en cuenta que al cocinar la avena, las moléculas complejas de almidón se rompen para dar moléculas simples, que si la consumiéramos así recién cocida, nos daría energía rápida. Sin embargo, al dejarla enfriar, parte de este almidón se convierte en almidón resistente, que no se absorbe en el intestino delgado y pasa al grueso para ser alimento de la microbiota intestinal. Gana en saciedad, no da un pico brusco de grucosa e indirectamente también mejora la absorción de minerales a largo plazo.
Dos técnicas diferentes con beneficios similares. Con cuál te quedas?
Paso a paso
- 1
En una ollita colocamos la leche, añadimos el cacao amargo y la avena. Mezclamos hasta disolver por completo el cacao y llevamos a fuego bajo hasta que rompa hervor mezclando de tanto en tanto.
- 2
Una vez que hierva cocinamos por 5 minutos o hasta que espese. Retiramos del fuego y sumamos la mantequilla de maní. Integramos bien.
Colocamos en un recipiente hermético con tapa y llevamos a la heladera por al menos 4 horas, o bien por toda la noche. - 3
Al enfriarse, se torna más espesa. Si se desea se puede ajustar la consistencia añadiendo apenas más de leche. No pasarse, debe quedar como un postrecito.
Al momento de armar los vasitos dividimos la mezcla en dos y colocamos una porción en cada vaso. En el centro ubicamos una cucharadita de mantequilla de maní. Cubrimos con el yogur natural por partes iguales, espolvoreamos con cacao amargo y decoramos con unos maníes. - 4
- 5
Disfrutarrrrr!
- 6
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