Ensalada fresca asiática
Un segundo plato, guarnición o cena perfecta cargada de fibra, vitaminas, proteínas y grasas de calidad.
Ensalada fresca asiática
Un segundo plato, guarnición o cena perfecta cargada de fibra, vitaminas, proteínas y grasas de calidad.
Paso a paso
- 1
Pon un huevo grande a cocer en la olla sin añadir nada.
- 2
Lava y corta las verduras. Es preferible que la lechuga quede más ancha y los pimientos en cuadraditos o tiras.
- 3
Añade los tomates cherry partidos por la mitad. Cuanto más gruesos mejor.
- 4
Esparce el queso en trozos medianos para poder saborearlos solos. Recomiendo encarecidamente queso de cabra, su gusto es más exquisito en esta combinación.
- 5
Pela y añade los langostinos o gambas sin cortar. No mezcles los ingredientes.
- 6
Pela y corta el huevo por la mitad a fin de que queden dos trozos o como mucho cuatro y ponlos sobre o a un lado de la ensalada.
- 7
Aliña con aceite de oliva virgen extra, perejil y ajo en polvo (puedes añadir cebolla molida para darle más sabor). Igualmente esparce unas tímidas gotas de limón.
- 8
(OPCIONAL) Cualquier crema con toque dulce para aliñar seguidamente le dará un magnífico sabor. Mi opción suele ser la de frutos del bosque o fresa. Si vas a usar asegúrate de impregnar más la lechuga y el marisco frente al resto de ingredientes.
- 9
(OPCIONAL) Disfruta acompañado de un poco de arroz o pasta para darle el toque de hidratos que necesita. Ten en cuenta que cuanto más fresca esté, es decir, cuanto más tiempo haya pasado desde que la cociste, mejor.
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