Paso a paso
- 1
Elijo unos lindos tomates. Los tomates no tienen que tener marcas, ni estar machucados o golpeados, los lavo bien y los seco con un paño limpio. Los corto al medio y los acomodo sobre la rejilla de horno eléctrico. Espolvoreo los tomates con sal fina.
- 2
Espolvoreo con pimienta negra recién molida a gusto y el orégano seco. Enciendo el horno a 100°C, y cuando está caliente meto la bandeja con la rejilla, por espacio de una hora. Mi tiempo es de 60 minutos, en realidad llevo 3 horas y media. Después los puse boca abajo y los deje a 100°C por una hora y media más. Cuando termino el proceso, deje que se enfríen dentro del horno.
- 3
Los retiro de la rejilla y los acomodo en un plato boca arriba, si veo que hay algún tomate que quedo muy blandito lo vuelvo a poner en el horno. Agarro un frasco de boca ancha en el que le agrego un poco de aceite (en este caso de girasol), y corté láminas de ajo con el pelapapas, agrego unos granos de pimienta negra. El frasco tiene que estar bien lavado y enjuagado y bien seco. Voy acomodando los tomates dentro del frasco, alternando con las láminas de ajo y la pimienta negra.
- 4
El frasco tiene que estar bien lavado y enjuagado y bien seco. Voy acomodando los tomates dentro del frasco, alternando con las láminas de ajo y la pimienta negra, también puede agregarle un poco de orégano seco. También puede agregarle ají molido. Una vez acomodados todos los tomates completo con una parte de aceite de girasol
- 5
Puede sustituir por aceite de oliva o de maíz. Para asegurarme que queden los tomates sumergidos en aceite encima le pongo un platito dado vuelta, y quedan sumergidos, si es necesario le agrego más aceite. Llevo el frasco cerrado con su tapa a rosca a la heladera y dejo estacionar por una semana antes de poder degustarlos.
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