Paso a paso
- 1
Añade la miel y la levadura a 1 taza de agua tibia. Revuelve hasta que se disuelva. Deja reposar la mezcla por 3 minutos para asegurarte de que la levadura está viva. Debería burbujear y formar un poco de espuma.
- 2
Pon la harina y la sal en el tazón de una batidora. Agrega la mezcla de levadura. Asegúrate de equipar la batidora con un gancho para masa. Enciende a una velocidad baja hasta que todos los ingredientes se empiecen a mezclar. Aumenta la velocidad a intermedia y mezcla por 8 minutos. La masa debería empezar a despegarse de los lados, pero todavía debería seguir suave y un poco pegajosa en la parte de abajo
- 3
Añade 1 cucharadita extra de harina si es necesario. Cúbrete las manos con aceite de oliva y has una bola con la masa. Pon la bola en un tazón cubierto con aceite de oliva. Cubre con una toalla y deja que la masa se repose hasta que su tamaño se duplique, 1 hora.
- 4
Aplasta la masa, y corta en 4 pedazos iguales si quieres hacer pizzas pequeñas. Si quieres hacer una pizza grande, forma de nuevo una bola. Deja reposar por 1 hora adicional.
- 5
Después de esto, la masa estará lista para usar.
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