Mi pollo al whisky

Había aprendido a cocinar forzado porque los seis años de mi carrera de medicina viví solo en un pequeño departamento en Jujuy y Estados Unidos.
Instalados en El Talar de Pacheco invitamos a cenar a un matrimonio amigo. Mi cocina elemental no servía para la ocasión. Ya no recuerdo donde encontré esta receta que se convirtió en nuestro caballito de batalla. Después formamos un equipo formidable que podía cocinar para cuarenta personas.
Salto ahora varios años para llegar en 1976 a México. El lugar la CAS, Comisión Argentina de Solidaridad, nuestro sitio de pertenencia. Se recibía a los que llegaban, se gestionaban visas de trabajo, se organizaban cursos de historia argentina, de arte, de discusión; se organizaban enormes eventos culturales en los que se denunciaba a la dictadura. Se redactaban comunicados. Se cuidaba de los enfermos y enseñaba a los niños y jóvenes.
Los sábados alrededor de 20 a 30 personas cenábamos allí lo que una pareja preparaba para todos. Luego venimos una película cedida por alguna embajada. Graciela y yo preparábamos -ya llego- nuestro pollo al whisky. Gran éxito, quizás por benevolencia de nuestros amigos.
Regresamos a Argentina. Nunca más preparamos nuestro pollo.
Ayer se conmemoró en la Embajada de México los 40 años de exilio.
Hoy tuve la necesidad de prepararlo, y sentarme a la mesa como esos sábados en que compartíamos el pan y el vino. Lo hago. Los invito a sentarse en las otras sillas y que lo compartan conmigo, como esos sábados.
Mi pollo al whisky
Había aprendido a cocinar forzado porque los seis años de mi carrera de medicina viví solo en un pequeño departamento en Jujuy y Estados Unidos.
Instalados en El Talar de Pacheco invitamos a cenar a un matrimonio amigo. Mi cocina elemental no servía para la ocasión. Ya no recuerdo donde encontré esta receta que se convirtió en nuestro caballito de batalla. Después formamos un equipo formidable que podía cocinar para cuarenta personas.
Salto ahora varios años para llegar en 1976 a México. El lugar la CAS, Comisión Argentina de Solidaridad, nuestro sitio de pertenencia. Se recibía a los que llegaban, se gestionaban visas de trabajo, se organizaban cursos de historia argentina, de arte, de discusión; se organizaban enormes eventos culturales en los que se denunciaba a la dictadura. Se redactaban comunicados. Se cuidaba de los enfermos y enseñaba a los niños y jóvenes.
Los sábados alrededor de 20 a 30 personas cenábamos allí lo que una pareja preparaba para todos. Luego venimos una película cedida por alguna embajada. Graciela y yo preparábamos -ya llego- nuestro pollo al whisky. Gran éxito, quizás por benevolencia de nuestros amigos.
Regresamos a Argentina. Nunca más preparamos nuestro pollo.
Ayer se conmemoró en la Embajada de México los 40 años de exilio.
Hoy tuve la necesidad de prepararlo, y sentarme a la mesa como esos sábados en que compartíamos el pan y el vino. Lo hago. Los invito a sentarse en las otras sillas y que lo compartan conmigo, como esos sábados.
Paso a paso
- 1
Los ingredientes
- 2
El whisky. Agregué este paso sólo para mostrarlo.
- 3
Y la medida.
- 4
Trozar el pollo.
- 5
Dorar el pollo -sellar- dejando para luego que termine su cocción.
- 6
Añadir la crema.
- 7
Ahora el extracto triple de tomate o el ketchup como prefieran. Aviso que queda mejor el ketchup. Al extracto tendrán que mejorarle el sabor endulzando.
- 8
Cocinarlo a fuego bajo para que se impregne de todos los sabores y después de 15 a 50 minutos.
- 9
Llegó el momento de agregar el whisky -lo lamento pero la copa vertiendo el whisky sale siempre deformada.
- 10
Esto no lo esperaban. Inmediatamente prenderle fuego.
- 11
Ah, el eterno atractivo del fuego. Después de esta demostración terminar de cocinar unos cinco minutos hasta que se evapore todo o casi todo el alcohol.
- 12
Finalmente servirlo bañado en su salsa acompañado de rodajas de tomate con oliva y orégano y pan casero de centeno y aceitunas.
- 13
Este es mi pollo al whisky. Hecho dos veces, la primera de ensayo. La segunda vez, oh, la segunda vez sentí el mismo sabor de entonces. Me transporte en el tiempo y me vi compartiéndolo con amigos. Que esta fantasía mía se realice en mi mesa y en la de ustedes.
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