Cogollo de Tudela con Crema de Yogur, Comino y Tajín

El cogollo de Tudela, joya de la Ribera del Ebro, encuentra su origen en la selección centenaria de lechugas romanas de porte pequeño que, cultivadas en las fértiles tierras bañadas por este río, desarrollan un corazón tierno y apretado con un amargor característico. Tradicionalmente consumidos de forma austera —abiertos por la mitad con un simple sofrito de ajos y, opcionalmente, anchoas—, estos cogollos son el epítome de la frescura hortícola.
Esta receta representa una ruptura vanguardista con el purismo navarro, sustituyendo la contundencia del aceite caliente y la anchoa por una estructura de inspiración "mediterráneo-global".
El uso de yogur batido y AOVE como base emulsionada es un acierto técnico: aporta una suntuosidad láctea que envuelve la fibra del cogollo sin anular su textura quebradiza. El comino actúa como el alma aromática del plato, elevando el tono vegetal de la verdura, mientras que los pistachos ofrecen una profundidad grasa y un crujiente seco que contrasta con la frescura acuosa de la hoja.
Sin embargo, el verdadero giro disruptivo reside en el Tajín; su aporte de lima deshidratada y chile sustituye la salinidad clásica por una acidez vibrante y un picante sutil que moderniza el paladar.
Es una receta audaz que equilibra la tradición del producto de proximidad con una sofisticación cosmopolita, demostrando que la huerta de Tudela admite diálogos culturales sin perder su identidad.
#DelatalCookpad2026
Cogollo de Tudela con Crema de Yogur, Comino y Tajín
El cogollo de Tudela, joya de la Ribera del Ebro, encuentra su origen en la selección centenaria de lechugas romanas de porte pequeño que, cultivadas en las fértiles tierras bañadas por este río, desarrollan un corazón tierno y apretado con un amargor característico. Tradicionalmente consumidos de forma austera —abiertos por la mitad con un simple sofrito de ajos y, opcionalmente, anchoas—, estos cogollos son el epítome de la frescura hortícola.
Esta receta representa una ruptura vanguardista con el purismo navarro, sustituyendo la contundencia del aceite caliente y la anchoa por una estructura de inspiración "mediterráneo-global".
El uso de yogur batido y AOVE como base emulsionada es un acierto técnico: aporta una suntuosidad láctea que envuelve la fibra del cogollo sin anular su textura quebradiza. El comino actúa como el alma aromática del plato, elevando el tono vegetal de la verdura, mientras que los pistachos ofrecen una profundidad grasa y un crujiente seco que contrasta con la frescura acuosa de la hoja.
Sin embargo, el verdadero giro disruptivo reside en el Tajín; su aporte de lima deshidratada y chile sustituye la salinidad clásica por una acidez vibrante y un picante sutil que moderniza el paladar.
Es una receta audaz que equilibra la tradición del producto de proximidad con una sofisticación cosmopolita, demostrando que la huerta de Tudela admite diálogos culturales sin perder su identidad.
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Pasos de la receta
- 1
Corta el cogollo en 4 gajos longitudinales y sumérgelos en agua con hielo unos minutos.
- 2
Seca bien los gajos con papel de cocina.
- 3
Mezcla el yogur, comino, pimienta, AOVE y Tajín hasta obtener una crema espesa y brillante.
- 4
Pica los pistachos de forma irregular y tuéstalos 1 min en sartén sin aceite.
- 5
Coloca los gajos en un plato, cubre la mitad de cada cogollo con la crema y añade los pistachos.
- 6
Espolvorea Tajín extra justo antes de servir.
Consejos
Es fundamental secar bien los gajos de cogollo para que la salsa no resbale.
Recuerda que el Tajín ya es salado; evita añadir sal extra a la mezcla antes de probarla. Si buscas un toque aún más refrescante, puedes rallar un poco de piel de lima fresca sobre los pistachos al final.
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